Monday, August 29, 2016

LITTO NEBBIA: promesas y milagros desde fuera del cielo

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HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

LITTO NEBBIA, cantante, músico y autor natural de Rosario (21 de julio de 1948, como Félix Francisco Nebbia Corbacho), es en sí mismo una polivalente institución de la historia del rock argentino, una historia que aún sigue vigente y viviente en nuestros días. En los 60s como miembro de LOS GATOS él fue uno de los gestores del rock argentino, y desde 1969 fue forjando una carrera solista prolífica y entusiasta, donde se paseaba por el rock, el folklore y el jazz a punta de curiosidad y versatilidad. Fue a mediados de los 70s que él decidió reformular su visión musical por unos senderos más complejos que lo que había estado surcando hasta entonces, impulsado por sus propias investigaciones aventureras plasmadas en los discos “Muerte En La Catedral” (1973) y “Melopea” (1974). Este último en particular supuso un hito para la evolución estética de NEBBIA, quien se planteó la idea de ir más allá de la estructura habitual de la canción y jugar con desarrollos sonoros más propios del jazz en oposición al limitado estándar del rock. El movimiento rockero progresivo y la fusión calaron hondo en sus renovados intereses musicales de aquel entonces, y fue en este contexto que él creó tres discos que conforman su etapa progresiva, aquella en la que las ideas fluyen con mayor holgura: “Fuera Del Cielo”, “Bazar De Los Milagros” y “El Vendedor De Promesas”. Ya para esta época, NEBBIA tenía una relación con la poeta Matha Defilpo, quien aportó su gran talento literario a las letras de esta época de nuestro héroe. El sello Viajero Inmóvil ha hecho una estupenda y encomiable labor a la hora de rescatar los legados de estos tres discos en sendas reediciones con bonus tracks incluidos. Comenzamos con “Fuera Del Cielo”, disco en el que NEBBIA se multiplica en los roles a los pianos acústico y eléctrico, órgano, clavinet, guitarras acústica y eléctrica, percusión y canto, con el efectivo apoyo de Jorge González [bajo, contrabajo, percusión, coros] y Néstor Astarita [batería, percusión, coros]. Las letras de autoría de Delfipo conforman una manifestación especial de la grandeza artística expuesta en este disco y los otros dos que comentamos en la presente retrospectiva. El repertorio de “Fuera Del Cielo” se registró en poco más de treinta horas de sesiones en el Sound Center Studio de Buenos Aires: estos fueron el tiempo y el lugar para la creación de esta magia musical cuyos detalles repasamos a continuación.


La pieza homónima ocupa los primeros 17 minutos y pico del álbum, comenzando con efectos de percusión y contrabajo bastante oníricos para crear una conveniente expectativa para el motivo central, mayormente romántico y evocativo. Durante el desarrollo del motivo y la inserción de variantes a lo largo del camino, la musicalidad se asienta sólidamente en aires fusionescos manejados con consistente sobriedad. El clavinet con fuzz es el instrumento líder en la plasmación de los desarrollos melódicos de la pieza: NEBBIA aprovecha muy bien el potencial de sonoridad exquisitamente cósmica que se puede verter desde dicho instrumento. Los últimos minutos de la pieza se asientan en un alegre motivo en 5/4 en el que los punteos de guitarra y el tarareo de NEBBIA se explayan elegantemente sobre la cadencia elaborada por la dupla rítmica y el teclado. ‘Negocio Celestial’ cierra la primera mitad del disco con ágiles aires jazzeros reciclados a través de una aureola progresiva afín tal vez al CAMEL pre-“The Snow Goose” o a GREENSLADE. ‘Arcano Del Loco’ abre la segunda mitad del repertorio oficial con una combinación de capas misteriosa de órgano, percusiones atmosféricas y precisas intervenciones del bajo y la guitarra que se sitúan a medio camino entre el blues y el jazz: si no fuera por la presencia del bandoneón – cortesía del ilustre invitado Juan José Mosalini – en medio de la ordenada amalgama instrumental, uno podría jurar hasta cierto punto que está escuchando un tema perdido de BO HANSSON. Ya la sección cantada desarrolla un lirismo marcado, trabajado con sencillez mas no exento de sofisticaciones jazzeadas en su concreción. ‘Sin Decir Nada, Sin Despedida’ despliega un fragor jazzero más contundente en comparación, lo cual ayuda gravitantemente a iluminar el aire extrovertido inherente a la composición.


Posiblemente esta última pieza que acabamos de comentar y ‘Negocio Celestial’ sean las que condensan mejor el encuadre instrumental gestado por NEBBIA, González y
Astarita. ‘Nino Y La Invitada’ cierra el repertorio oficial del disco. Se introduce con una atmósfera solemne signada por acordes sostenidos de órgano y casuales rasgueos de guitarra acústica, para luego pasar a un cuerpo central donde se alternan los tempos de 5/4 y 4/4, basado en un sólido esquema fusionesco y asentado sobre los trazos marcados por el piano acústico. Los tres bonus tracks son piezas compuestas por NEBBIA como parte de una cantata titulada “Historia de un hombre”, arreglada por el legendario Rodolfo Alchourrón: ‘Amor’, ‘Niñez’ y ‘Vejez’ son básicamente baladas amables, destacando ‘Amor’ por sus bien logradas cadencias jazzeras, y en general, se trata de piezas armadas sobre ingeniosos desarrollos melódicos, y eso es algo que revela el impulso inicial de NEBBIA por proyectarse hacia el tipo de música que poco después habría de concretarse en “Fuera Del Cielo”. Éste es, como valoración general, un disco concebido como el inicio de algo grande que acaba de emerger, y que tendrá que crecer en el siguiente disco “Bazar De Los Milagros”. NEBBIA se hace cargo de los pianos acústico y eléctrico, el órgano, el sintetizador Mini-Moog, la guitarra de 12 cuerdas, alguna intervención a la batería, y claro, el canto. Asociándose con el guitarrista Daniel Homer y dejando pendientes subsiguientes empresas musicales con el dúo rítmico de Jorge González y Néstor Astarita, el buen LITTO NEBBIA acometió el segundo ítem de esta etapa progresivo-fusionesca con un entusiasmo enriquecido. Teniendo en cuenta el carácter casi totalmente exclusivo del dueto Nebbia-Homer, la sección rítmica quedó dividida entre ambos de manera “menos experta”, lo cual hizo  que este disco se concentre más en los desarrollos sonoros intimistas y bucólicos en las guitarras y los teclados. Aquí tenemos las primeras incursiones de NEBBIA en el mundo del Mini-Moog, pero todavía es utilizado como un proveedor de matices y no tanto como un instrumento nuclear: ese rol más bien lo ocupa la dupla de guitarras acústicas de parte del propio NEBBIA y su invitado permanente Homer. Con los ocasionales de Manolo Juárez [piano eléctrico en ‘Para Daniel’] y Chany Suárez [coros en ‘Bazar De Los Milagros’, ‘Bituca’ y ‘Transeúntes’] se completa el esquema instrumental del disco.


El repertorio de “Bazar De Los Milagros” se grabó en marzo de 1976. El tema instrumental homónimo, que dura poco menos de 8 minutos, da inicio al disco con cálidos aromas de folk acústico donde se insertan fluidamente aires jazzeros por vía del piano eléctrico y etéreos matices sinfónicos a través de los arquitectónicos solos de sintetizador Moog. ‘El Nuevo Testamento’ cambia la luminosidad patente del tema de entrada por una suave niebla de atardecer otoñal: la contemplativa solemnidad transmitida por el canto de NEBBIA y las sobrias líneas de piano eléctrico arman el cuerpo central, para que en el minuto final un solo de sintetizador irrumpa con el fin de aportar una dimensión cósmica al asunto. ‘Bituca’ es un nuevo instrumental marcadamente bucólico, un primo cercano de ‘Bazar De Los Milagros’ aunque con una prestancia menos imponente, más bien creando un puente con facetas jazzeras sencillas que sirven para brindar agilidad a la calidez reinante. Por su parte, ‘Para Daniel’ cierra la primera mitad del disco con un tenor melancólico tan delicado como envolvente, intimista y revelador a la vez. ‘Transeúntes’ inicia la segunda mitad del repertorio oficial con un tono muy distinto, más extrovertido, muy a lo bossa nova: el aporte vocal de Cheny Suárez ayuda a realzar el espíritu juguetón del motivo melódico central. ‘La Muerte Y La Mirada’ contiene la que nos parece de las letras más desafiantes de Defilpo para la obra musical de NEBBIA: “Poseo por herencia a aquellos que me muestran / Su extraño corazón de muerte acurrucada.”“Ahora me abandono en el profundo centro / A merced de los días y de las grandes noches / Que sin remordimiento se resisten a sueño.”. Respecto a la canción en sí, la musicalidad se hace más sofisticada en los bucólicos arreglos de las guitarras acústicas y la eléctrica así como en los muy elegantes aportes del sintetizador.

‘La Caída’ se hace eco del escalonamiento de expresividades extrovertidas que se ha venido dando desde los dos temas precedentes, ofreciendo así una recapitulación conjunta del colorido de ‘Transeúntes’ y el refinamiento exquisito de ‘La Muerte Y La Mirada’. ‘Reflexiones Sobre La Soledad’ cierra la obra con un clima de sereno ensimismamiento, solamente variado en los pasajes finales con la presencia de ágiles cortinas de Moog. Los bonus tracks pertenecen a la banda sonora de la película “Bobeta, ilusión y despertar” de Julio Pantano: en ellos, NEBBIA cuenta con la complicidad de sus socios habituales Jorge González (batería y percusión) y Néstor Astarita (bajo y contrabajo), más el genial Gustavo Moretto (quien por entonces ya fungía como líder del genial grupo ALAS, uno de las máximos exponentes de la tradición progresiva argentina de los 70s) en la trompeta en el caso de ‘Tema De Amor’. Este tema es el más jazzero de este lote, bien insertado en el esquema de Latin jazz, mientras que los demás (‘Tema De Los Títulos’ y ‘Tema Del Final’) recurren a atmósferas reposadas y suaves. El cuadro musical que da así completo, listo para ayudarnos a apreciar los estándares de musicalidad que NEBBIA forjaba en este periodo particular de su obra… la cual todavía nos tiene reservada su momento cumbre con la magna obra del año siguiente, “El Vendedor De Promesas”. En efecto, “El Vendedor de Promesas” conforma el punto culminante de esta etapa que tan fehacientemente impulsó las ambiciones estéticas más rotundas de NEBBIA. Esta opinión está generalizada entre los conocedores aunque, claro está, no es un indicio de una verdad inobjetable ni nada por el estilo. Este trabajo es un disco conceptual que gira en torno a la idea del rol del destino en las vidas de los hombres; las letras de Mirtha Defilpo portan una magia lirica que se amolda perfectamente al espectro sonoro concebido por NEBBIA. Los dos grupos de cuatro temas reunidos en sendos lados del vinilo están distribuidos en ilaciones fluidas, lo cual ayuda a realzar la intención de unidad. Para esta ocasión, NEBBIA añade el sintetizador ARP String Ensemble al Moog mientras completa su arsenal de teclados con los pianos eléctrico y acústico y el clavinet (en desmedro total del órgano), además de las guitarras eléctrica y acústica. Astarita y González vuelven en pleno como firme dupla rítmica para las sesiones de grabación, realizadas en un total de 90 horas del mes de marzo de 1977, como siempre, en el Sound Center Studio de Buenos Aires. 


La hermosura sistemática de “El Vendedor De Promesas” radica en el ingenioso manejo de las ideas melódicas básicas a través de arreglos sumamente exquisitos, los mismos que son guiados por la confluencia de la estilización de urdimbres musicales al más puro estilo del prog sinfónico (CAMEL, YES) y la magia vibrante del jazz-fusión estadounidense (WEATHER REPORT, RETURN TO FOREVER) con raigambre latinoamericana. Los dos grupos de cuatro temas reunidos en sendos lados del vinilo están distribuidos en ilaciones fluidas, lo cual ayuda a realzar la intención de unidad. Los teclados son las fuentes sonoras predominantes, especialmente el piano eléctrico y los sintetizadores. En líneas generales, el producto resultante me parece bastante afín a lo que sus compatriotas del trío ALAS hicieron en su homónimo disco debut, gestado también en el mismo año. La secuencia de las dos primeras piezas del disco, ‘Obertura’ y ‘El Vendedor De Promesas I’, nos pone cara a cara con el tenor general del disco, destacándose especialmente los posicionamientos del piano eléctrico y el Moog en un compacto matrimonio regido por la ley de la textura, orientando así los diversos grooves que se explayan en los alternados momentos de calma y extroversión. La autoridad con la que ‘El Vendedor De Promesas I’ impone su cautivadora ilación multitemática es simplemente irresistible: la coda instrumental de ‘El Vendedor de Promesas I’ conforma uno de nuestros momentos favoritos del disco y confirma plenamente que se trata de nuestra canción preferida de toda esta etapa de NEBBIA. ‘El Hombre del Adagio’ ofrece un ambiente general más melancólico, aunque el empleo de recursos de intensidad expresiva en un breve interludio y el final, así como la inclusión de un solo de batería, ayudan a meter una dosis extra de polenta en medio del carácter eminentemente nostálgico. Está muy bien lograda la idea de resaltar el alucinante solo de Moog al final de ‘El Hombre del Adagio’ por vía del contraste con la lánguida magia del breve ‘Final Instrumental’ con el que llegamos al descanso de intermedio del disco.  

  

‘Preludio’ es el equivalente de ‘Obertura’ para las instancias iniciales de la segunda mitad del álbum, una bella pieza ejecutada al piano clásico que, en cierto modo, se nos hace que tiene un dejo Emersoniano en su faceta más relajada (¿o tal vez el lado contemplativo de Patrick Moraz?). Acto seguido, con sus casi 12 minutos y medio de duración, emerge ‘Sueños De Ofelia’ para mostrarnos la mayor cantidad de variantes estilísticas dentro de las coordenadas generales del disco: la temática feminista de la letra muestra una actitud de sobria denuncia en busca de una esperanza por un nuevo día, y todo esto se refleja adecuadamente en la dinámica vitalidad del trío. Este tema incluye un envolvente solo de bajo desde el cual el esquema sonoro adquiere un matiz renovador en medio de la sofisticación reinante que se regenera con una vibración orquestal en la última sección instrumental. ‘El Vendedor De Promesas II’ desarrolla una maravillosa exhibición de esplendor sinfónico, haciéndose eco a la vez del talante ensoñador de ‘Sueños De Ofelia’ y del hechizo nostálgico de ‘El Hombre Del Adagio’. No hay espacio para interludios u ornamentos extrovertidos como en el primer ‘Vendedor’, pues ahora la perspectiva no es de expectativa ante lo que será sino de contemplación de lo que ha sido y que ahora se muestra como imparable hado. El  breve ‘Final’ que cierra el disco sustenta una oportuna réplica de atmósferas etéreas al piano eléctrico en un sencillo desarrollo temático, sintetizando algunos motivos ocasionalmente integrados en otras piezas más largas del repertorio. La reedición del año 2002 contiene tres bonus tracks – ‘Ellos, Los Mares’, ‘Manías De Graciela’ y ‘Limpia Silueta’. Estas piezas están basadas en melodías cristalinas y relativamente sencillas de seguir, en las cuales el piano y el canto marcan la pauta: optando por un esquema de trabajo más despojado frente a las ambiciones jazz-progresivas expuestas en “El Vendedor De Promesas”, su valía estética se muestra en la capacidad de NEBBIA para crear ideas musicales efectivas y evocadoras.

Todo esto refleja muchas de nuestras emociones y pensamientos que se activan en nosotros al escuchar estos discos de la fase progresiva de LITTO NEBBIA: no sabemos cómo llenar esta conclusión sin recurrir a una fútil reiteración de elogios vertidos en párrafos anteriores, así que solo diremos emocionadas palabras de agradecimiento a NEBBIA por haber organizado esta milagrosa excursión fuera del cielo y cumplir la promesa de sublime deleite melómano. “Pescando el drama no tenemos relevo / Pero el pez es muy corriente. / El alimento es pascua prolongada… /Por un pez que pescado / No podemos tirar de nuevo al agua...”


Muestras de LITTO NEBBIA.-
Sin Decir Nada, Sin Despedida: https://www.youtube.com/watch?v=AKaCgOFPRvk




Friday, August 26, 2016

ELECTRIC ORANGE y el amor reconstituyente al legado del krautrock


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

ELECTRIC ORANGE es el nombre de una banda alemana cultora de un enfoque nostálgico del krautrock, formada a inicios de los 90s por el teclista Dirk Jan Müller y el guitarrista Dirk Bittner. Con 14 discos de estudio en su haber y no pocos ítems en vivo también, este grupo se erige como una entidad genuinamente veterana en la provincia kraut de la escena progresiva mundial: “Misophonia” es el nombre de su obra más reciente. Hoy por hoy, desde el año 2010, ELECTRIC ORANGE opera como un cuarteto conformado por Müller [órganos Farfisa y Hammond, sintetizadores Erebus, Solina String Ensemble MU modular synthesizer y Roland system 1], Tom Rückwald [bajos eléctricos, sintetizador bajo y bottle bass], Bittner [guitarras, cítara, mandolina, trompeta, phonofiddle, congas, bongós, cajón, voz] y Georg Mohnheim [batería, percusión y botellas de cerveza]. Recién acabamos de descubrir a esta banda, y bueno, como se dice por allí, más vale tarde que nunca, mas queda claro que vale la pena investigar en el pasado de ELECTRIC ORANGE debido al impacto tan positivo que nos ha causado el repertorio de “Misophonia”. Acto seguido pasamos a los detalles.


El largo trayecto de este disco comienza con una monumental pieza como es ‘Organized Suffering’, la misma que se extiende por una duración de 18 minutos y pico. Las atmósferas oníricas del órgano y el pulso firme con el que la dupla rítmica maneja el swing básico con sus sucesivas variantes articulan eficazmente la arquitectura básica del tema: de este modo, los etéreos retazos y ornamentos armónicos de la guitarra se van asentando cómodamente en una fluida combinación de expresión libre y complicidad cercana con los demás instrumentos. La faceta más sutil de AGITATION FREE, el modelo de GILA y la fase inicial de DZYAN son los referentes más ampliamente manifiestos en la línea de trabajo plasmada aquí. Para el pasaje final, el ensamble aumenta un poco la expresividad reinante, y sobre todo, elabora un groove más frenético, lo cual realza notoriamente la espiritualidad celebratoria que hasta entonces solo se arropaba bajo un talante solemne. ‘Bottledrone’ se focaliza notablemente en los despaciosos ambientes de órgano – muy Floydianos – que subyacen a la labor grupal todo el tiempo, tanto en el largo preludio cósmico marcado por un lánguido encanto como en la extrovertida segunda sección que se sostiene sobre un groove exótico muy compactamente delineado. Aunque el bloque sonoro nunca se torna agresivo, la sensación de extroversión festiva está muy patente; mientras tanto, el minimalismo acérrimo de las capas de órgano adquiere un aire de flotante intensidad. Algo así como una reformulación de estándares post-rockeros bajo la influencia del TANGERINE DREAM de la etapa 75-77. ‘Demented’ florece directamente desde los recursos de vitalidad expuestos en los dos primeros temas del álbum para traducirlos en señorial luminosidad en un atardecer de otoño. El grupo se dispone a asentar un compás contagioso con un manejo sobrio del magnetismo rítmico que no puede esconderse: volvemos al legado de GILA y ahora lo conjugamos con flexiones inspiradas en los momentos más estilizados de los discos segundo y tercero de AMON DÜÚL II, pero con lecciones aprendidas desde los dos discos de HARMONIA.


La segunda mitad del disco se abre justamente con la primera parte del tema homónimo, la cual se explaya por un espacio de casi 9 minutos. Tras tomarse un tiempo para focalizar el pasaje minimalista inicial, el mismo que crecientemente se inserta en parajes tenebristas, el bloque sonoro se centra en un groove relativamente sencillo sobre el cual se crea una ingeniosa confluencia de estándares space-rockeros y grooves a lo CAN (etapa del “Future Days”). La segunda parte dura poco más de un minuto, consistiendo básicamente en una serie de retazos sintetizados elaborada al modo de una exaltación efímera del aspecto tenebrista del preludio de la primera parte. En medio de estas dos piezas se sitúa ‘Shattered’, tema que está a cargo de instaurar algo de gracilidad blues-rockera a la ingeniería psicodélica imperante: dentro de lo que cabe dentro del esquema esencial de trabajo de la banda, la guitarra ocupa un lugar protagónico mientras la batería exhibe una garra muy especial en la elaboración del groove. ‘Opsis’, por su parte, cumple con la función de explotar a fondo la faceta fusionesca de la banda y lo hace con la elaboración de placenteros aires hinduistas dentro de una armazón oportunamente etérea: la cítara, las capas de sintetizador y las percusiones añadidas a la batería conforman el núcleo del ensueño sonoro en curso. Es como si una maqueta perdida para algún álbum de KLAUS SCHULZE de la segunda mitad de los 70s hubiesen caído en manos de una asociación de integrantes de THE COSMIC JOKERS y HARMONIA para remodelarla con un colorido reconstituyente. ¿Podría objetivamente categorizarse a esta pieza como la más hermosa del disco? Tal vez sí, pero claro, hablar de objetividades en la apreciación estética resulta, al fin y al cabo, tan utópico como peligroso. Si un tema muy extenso estuvo a cargo de iniciar el repertorio del disco, lo mismo sucede para el momento del cierre, que es cuando emerge la tercera parte de ‘Misophonia’. A través de sus poco más de 17 ½ minutos de duración, ‘Misophonia III’ se explaya en una capitalización de todas las potencialidades de grandiosidad sónica de las ideas centrales de ‘Misophonia I’, incluso explorando caminos que coquetean con la psicodelia free-from (un poco a lo ANNEXUS QUAM) así como con el space-rock retro-contemporáneo (al modo de SPACE DEBRIS). Definitivamente, la espiritualidad reinante alude a una suerte de misticismo aguerrido, siendo así que el sostén que le otorgan los magníficos grooves creados por el baterista mantiene el esquema sonoro en una intensidad contenida y coherente. Si ‘Opsis’ tenemos la culminación de la belleza, en ‘Misophonia’ hallamos la culminación de los planeos lisérgicos.


Una más que agradable sorpresa melómana nos ha deparado “Misophonia”, haciéndonos descubrir al colectivo de ELECTRIC ORANGE en un oportuno estado de gracia a la hora de aportar algo significativo a la presente escena progresiva mundial. En el caso de la provincia del neo-kraut, podemos decir que la propuesta de este cuarteto alemán es sólida y atractiva.


Muestras de “Misophonia”.-

Tuesday, August 23, 2016

Reseteo y reformateo de ANTIHÉROE


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Hoy nos damos el gusto de presentar el nuevo trabajo de la creativa entidad musical argentina ANTIHÉROE, el mismo que se titula “Reset”. Reformulado y fortalecido en sus cánones musicales progresivos de una forma no vista antes, ahora este combo liderado por el genial guitarrista originario de Córdoba Darío Íscaro se enfila hacia la exploración de sonoridades pesadas de inspiración metalera dentro de unos cánones exigentes donde confluyen lo vanguardista, el jazz-rock y el ya bien conocido paradigma del prog-metal. Todo un trayecto de evolución estilística desde sus días iniciales dedicados al fomento de la división jazz-progresiva para luego pasar a un escenario de experimentaciones fusionescas en un curioso híbrido de psicodelia, World Music y chamber-rock en los tiempos de “Ánima Fugitiva”, hace ya tres años. ANTIHÉROE ahora resalta el elemento rockero en el concepto de rock ecléctico y experimental. Los compañeros de viaje de Íscaro para este material grabado en un tiempo tan lejano para nosotros como fue el mes de julio del año 2014 son el bajista Felipe González y el baterista Augusto Urbini. Tras un periodo de mezcla y masterización que tuvo lugar entre fines de ese mismo año y febrero del siguiente, hubo otro tiempo de espera hasta que por fin se hizo realidad fáctica a través del sello Viajero Inmóvil Records en el pasado mes de mayo.


El repertorio de “Reset” se inicia con ‘Destapamundos’, pieza que desde sus instancias iniciales hace gala de una exquisitamente machacona garra: los riffs son sumamente electrizantes y los juegos de síncopas armados por la dupla rítmica permiten la articulación de una complejidad progresiva a través de la compleja pesadez en curso. De todos modos, en algún momento se abre un espacio para bajar un poco el frenesí del ritmo a fin de gestar una variante de texturas psicodélicas al modo de una cruza entre GORDIAN KNOT y el modelo Crimsoniano de fines de los 90s. Seis minutos de irresistible magia belicosa. A continuación sigue ‘Hipervínculos’, tema que en su espacio de casi 5 ½ minutos sigue adelante con estos despliegues aguerridos, pero esta vez con un acento más pronunciado en el factor jazz-rockero de la ecuación sonora; esto se ha de traducir necesariamente en el empleo de grooves aún más complejos y en la creación de ámbitos momentáneos para lucidos solos de guitarra y bajo. Definitivamente, el oyente empático está más que simplemente seducido con la secuencia de estas dos primeras piezas, y es justo el momento en que emerge ‘Mantícora 70’ para establecer una remodelación del paradigma de ALAN HODSWORTH a través del filtro de CAB con matices extra del cosmos cerebral-neurótico  de KING CRIMSON. La función del cuarto tema, titulado ‘Charkas’, es la de replantear el elemento jazz-rockero con un fragor más lúdico que el exhibido en los tres temas anteriores... aunque tampoco es que hayan sido muermos en lo absoluto, sino que nos referimos a que la jovialidad de la inocencia festiva en un jardín reemplaza al señorío inocultable del palacio dorado. Eso sí, el garbo y el nervio son los de siempre. Garbo y nervio encontramos también en ‘X La Tangente’, cómo no, pero también un incremento de luminosidad sónica. Este tema sigue en buena medida el molde de ‘Hipervículos’ aunque con un aura un poco más ligera que le permite moverse en un swing caracterizado por un dinamismo especialmente llamativo. Como contrapeso a esto, el beneficio es que los contrastes entre los momentos más filudos y los más contenidos permiten al grupo sacar más lustre a su refinamiento esencial.

  

‘Afterlife’, con sus casi 4 minutos de duración, difícilmente puede ser designado como miniatura, pero es un tema en el que la visión grupal se abandona por una instancia singular, que es la de la guitarra de Íscaro: trabajando con elegantes armonizaciones de extravagantes retazos psicodélicos, se crea un efectivo paisaje sonoro de arraigo sideral. Mostrando un inteligente despliegue de electricidad y musculatura, ‘6 Ciclos’ encaja perfectamente tanto con los registros de rotunda pesadez rockera del repertorio precedente como con los recursos de sofisticación progresiva de prioritario talante Crimsoniano con los cuales también nos hemos topado. La construcción multitemática que apreciamos aquí rebosa creatividad por doquier en su imparable diversidad mientras el lucimiento de la batería es imposible de esconder. Es éste un cénit decisivo del repertorio, no nos cabe duda alguna sobre ello, y el ítem que le ha de suceder solo puede ser una pieza de batería solitaria: en efecto, ‘Rumbles’ es un cálido y sólido ejercicio de elaboración de grooves donde la polenta está administrada con vigorosa astucia. Nos vamos acercando al final del disco cuando llega el turno de ‘Clepshydra’, tema que reitera el fuego predominante a través de un reciclaje más clarividente que antes, empleando una ingeniería sólida y sofisticada para la articulación del vigor jazz-rockero: algunos resabios del KING CRIMSON de “The Power To Believe” se hacen notar aquí. La secuencia de los dos últimos temas ocupa un espacio total de 3 ¾ minutos: ‘Vórtice-B’ brinda un espacio para el lucimiento del bajista González en la elaboración de un clima sombrío acentuado por un monólogo femenino, mientras que ‘Tectonics’ establece un idóneo epílogo para el disco a punta de fiereza cerebral expandida en inteligentes juegos rítmicos. ¡Qué epílogo tan enorme nos regala ‘Tectonices’!... Realmente se puede hacer mucho en un espacio de 2 ½ minutos.


Todo esto fue “Reset”, una labor de auténtico reseteo para la reformateada visión musical de ANTIHÉROE a través de su irrefrenable inquietud por sacar de sí nuevos horizontes para situarlos en el norte hacia el cual debe proyectarse cada nueva travesía musical. Nos ha tomado por sorpresa este disco tan robusto, vaya que sí, y solo podemos tener palabras de enorme agradecimiento melómano para con los Sres. Íscaro, González y Urbini.





Saturday, August 20, 2016

Un fantástico y fabuloso ritual organizado por FIRE! ORCHESTRA


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca presentar “Ritual”, el nuevo trabajo de FIRE! ORCHESTRA, el nutrido ensamble avant-jazz-progresivo sueco que gira en torno al núcleo tripartito del saxofonista Mats Gustafsson, el bajista Johan Berthling y el baterista Andreas Werliin. El resto del personal involucrado en este trabajo está conformado por los saxofonistas Mette Rasmussen, Anna Högberg, Jonas Kullhamar y Lotte Naker, el clarinetista Per Texas Johansson, los trompetistas Niklas Barnö y Susana Santos Silva, la cornista Hild Sofie Tafjord, el trombonista Mats Äleklint, el tubista Per Ålek Holmlander, los guitarristas Finn Loxbo y Julien Desprez, el teclista Edvin Nahlin, el teclista-violinista Martin Hederos, el sintetista Andreas Berthling, un segundo baterista llamado Mads Forsby, y las vocalistas Mariam Wallentin y Sofia Jernberg. Con un ensamble tan nutrido está garantizada la plenitud sonora, ya sea que se trabaje con ideas ostentosas o sutiles… y tal como lo advertimos en las primeras escuchas detenidas de este disco, la garantía se cumple con creces. La labor de Gustafsson, Berthling y Werliin es realmente incansable, estos genios del avant-jazz-prog contemporáneo son unos monstruos infatigables, meticulosos caminantes de los senderos sónicos que gestan en sus cabezas y por los cuales guían cada nuevo disco. Ya en este mismo año publicaron “She Sleeps, She Sleeps” en formato de doble LP y de CD, a solo un año de haber publicado “Det Flygande Barnet” junto a Mariam Wallentin y David Sandström, siempre a través del sello Rune Grammofon. En este momento, “Ritual” conforma el cuarto ítem de FIRE! ORCHESTRA, para variar, publicado por el susodicho Rune Grammofon; el repertorio de este disco consiste en una serie de partes para la suite homónima. 


La primera parte de ‘Ritual’ pone todos los cilindros a funcionar y todas las calibraciones a operar con instantánea e inapelable urgencia a despecho del empleo de un compás no demasiado frenético. Si en el prólogo el patrón rítmico en 10/8 ostenta un cariz amenazante merced al ejército de metales que se encarga de puntualizar el fabuloso groove en curso, con el ingreso del canto el asunto adquiere forma de airado manifiesto existencialista en medio de una combinación de columnas férreas y colores inquietos. El exorcismo se mantiene sólidamente incendiario por varios minutos hasta que se proyecta una calma culminante, la misma que invita no al abandono sino a la momentánea dormición. Y nunca mejor dicho lo de momentánea, pues el breve instante de silencio que separa a la primera parte de la segunda se rompe con la irrupción de un neurótico solo de saxofón que se comienza dejándose empujar por su propio caos interior para luego compenetrarse con la compleja armazón de pulsaciones sincopadas en 25/16. La dupla rítmica arma el sofisticado groove con impoluto nervio mientras las elegantes cadencias del ensamble de metales y los efusivos cantos completan el cuadro en un nuevo ejercicio de furia expresiva. ‘Ritual Part 3’ se inicia con un despliegue de musique concrete centrado en aleatorias tensiones de guitarra y sintetizador, siendo este exorcismo delirantemente abstracto agitado por el encuadre de metales-bajo-batería a punta de golpes, primero, y de tétricas capas minimalistas, después. Cuando las cosas transitan a un momento de aparente serenidad, el ensamble de metales se adueña de los espacios con un imponente talante ceremonioso que nos remite tanto al lado introspectivo de MAGMA como a la faceta reposada de UNIVERS ZERO y a la dimensión introvertida del crucial mundo musical de SUN RA.   


Durando 12 ½ minutos, la cuarta parte de ‘Ritual’ es la más larga del concepto en curso. Comienza con un solo de batería que no tarda mucho en enrumbarse hacia el cuerpo central merced a la complicidad de los fraseos punzantemente psicodélicos de la guitarra. Es verdad que podemos estar esperando otro maelstrom de neurosis metafísica, pero en realidad lo que se nos brinda en el cuerpo central es una exaltación celebratoria que se dispone a explayarse en su inherente majestuosidad. Al modo de una confluencia de JOHN COLTRANE, TERJE RYPDAL, WEATHER REPORT y MAGMA, el ensamble gesta una fluorescencia inquietante mas no amenazante, sino focalizada en festejar la fluorescencia de la fuerza de voluntad cósmica que llena al mundo desde lo más hondo de su ser. Los últimos 7 ¾ minutos del disco están ocupados por ‘Ritual Part 5’. Su misión consiste en reflejar el reposo tras el jolgorio, la calma expectante tras la atronadora celebración: nada queda de la arrolladora tensión emocional que había marcado a las dos primeras secciones, ahora solo tenemos a la serenidad de la contemplación atenta y relajada como la amable cosecha de la autorrealización. Coqueteando sobriamente con los discursos del post-rock y del nu-jazz, la orquesta elabora un ropaje meticulosamente elegante para el motif sencillo y el groove taciturno escogidos para la ocasión: eso sí, la irrupción ocasional de tirantes ornamentos de guitarra y sintetizador parecen anunciar el futuro arribo de nuevas explosiones neuróticas, pero, en todo caso, eso será asunto de otro círculo, pues éste se cierra con la repetición mántrica del nombre del álbum. Todo esto fue “Ritual”, una implacable exhibición de grandeza musical bajo las coordenadas de una furiosa y multicolor ideología vanguardista. Esta nueva oferta de FIRE! ORCHESTRA, siendo así de fantástica y de fabulosa, nos ha impresionado enormemente y merece ser recomendada al 200% como un auténtico ritual de grandeza musical.  


Muestra de “Ritual”.-
Ritual Part 1: https://soundcloud.com/rune-grammofon/fire-orchestra-ritual-part-1

Wednesday, August 17, 2016

DEUS EX MACHINA y la permanente devoción por la magia del jazz-rock progresivo


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

DEUS EX MACHINA es cualquier cosa menos un Deus ex machina, es una fuerza vigente y constante dentro de la vanguardia italiana desde la década de los 90s: hoy, cuando el segundo decenio del nuevo milenio ha superado su ecuador, el sexteto nos brinda su nuevo trabajo fonográfico “Devoto”. Se trata de una nueva obra magnífica a cargo de este colectivo conformado por Mauro Collins [guitarras, bouzouki y dobro], Alessandro Bonetti [violín y mandolina], Alessandro Porreca [bajos], Luigi Riciardello [órgano, pianos acústico y eléctrico, y sintetizadores], Claudio Trotta [batería] y Alberto Piras [canto, insultos y fracturas óseas]. Como se ve hay algo de sorna y mofa en estos créditos, pero también se registra las participaciones ocasionales de los colaboradores Luigi Savine (al sintetizador y el contrabajo), Alessandro Meroli (al saxofón barítono), Marco Matteuzzi (al saxofón contralto) y Massimo Greco (a la trompeta). Lo que nos trae aquí la gente de DEUS EX MACHINA es un fornido ejercicio de macizos dinamismos y expresivas expansiones temáticas en total fidelidad al esquema jazz-rockero de su peculiar visión progresiva, tal como se había estado acomodando y asentando en sus dos discos de estudio precedentes (“Cinque” e “Impăris”, del 2002 y 2008, respectivamente). El grupo se ha tomado un buen tiempo para madurar esta nueva entrega fonográfica pero no se lo vamos a echar en cara: más bien, veamos ahora las razones detalladas para justificar nuestra alegría de tener un nuevo disco de ellos en las manos.

duo

La canción homónima abre el disco con bastante punche, un impacto efectivo que se prolonga durante casi seis minutos. El importante rol de la alternancia de 7/8 y algunas variantes en la instalación de cuerpo central ayuda bastante a crear una aureola de dinámica sofisticación a la experiencia melómana. Para la sección intermedia, el groove se hace más estandarizado para que el grupo se centre particularmente en la capitalización del vigor reinante: el electrizante solo de violín – a medio camino entre EDDIE JOBSON y JEAN-LUC PONTY – destila una musculatura bárbara que solo puede beneficiar a la luminosidad integral de la instrumentación. ‘Sotterfugio’ es una cósmica miniatura de sintetizador y violín que nos regala un momento de heteróclito solipsismo antes de que ‘Multiverso’ nos lleve hacia los terrenos de la extroversión y la exaltación. En efecto, se trata de una pieza llena de mucha polenta en la que los frentes (tan dispares entre sí) de la exuberante batería y los arquitectónicos teclados modelan un encuadre perfecto para el ágil desarrollo temático. El rol de la guitarra es mayormente contenido pero al final se explaya en una sobria soltura que viene muy bien para organizar el momento del fade-out. Ocupando un espacio de casi 7 ½ minutos, ‘Distratto Da Me’ se revela inicialmente como una semibalada en clave blues-rockera, sazonada con arreglos de metales muy al estilo del soul modernizado de los 70s (estamos pensando en el STEVIE WONDER de “Music Of My Mind” y “Talking Book”). Para una segunda instancia, el grupo aumenta intensidad y musculatura para gestar un sólido ejercicio de jazz-rock donde se cruzan los mundos de MAHAVISHNU ORCHESTRA, el WEATHER REPORT pre-Pastorius y el AREA post-Tofani. Bajo el muy Nietzscheano título de ‘Eterno Ritorno’ se esconde una magnífica pieza centrada en un cálido tenor folklórico: guitarra acústica, dobro y violín acompañan al evocativo canto de Piras mientras el desarrollo temático surca en aguas donde se mezclan el Mediterráneo y el Delta de una manera muy atractiva.


El tema más extenso del disco se titula ‘Più Iguale’, ocupando el ecuador del mismo. Durando 10 minutos y pico, su espiritualidad extrovertida reitera el dinamismo que ya hemos disfrutado tanto en la canción homónima como en ‘Multiverso’. Con las ilaciones multitemáticas y los cambios de atmósfera y ritmo que tienen lugar, la vitalidad de la pieza se mantiene incólume e irrefutable durante todo el tiempo que se toma. Una mención especial debe ir para el arrollador epílogo cósmico en el que los sintetizadores parecen construir un lugar nuevo a partir de ciertas coordenadas impuestas en el esquema general de la pieza. Cumpliendo con la misión de suceder a esta pieza tan larga, ‘Transizione’ pone el énfasis rockero en la idea del jazz-rock: bien se pude describir a esta canción como una idea perdida de DIXIE DREGS que fue remodelada por el JEFF BECK GROUP tras escuchar cuatro discos seguidos de CARAVAN. ‘Autore Del Futuro’ asume un groove de inspiración bluesera desde el cual la guitarra cobra un protagonismo especial, con sus inteligentes manejos de los silencios a punta de desplegar fraseos meticulosamente precisos. También hay un destaque especial de la batería en su manera de sostener la instrumentación global, y eso se nota aún más cuando el ensamble vira hacia un esquema jazz-rockero de clara tendencia fusionesca para el inesperado intermedio. La sección final ostenta un talante celebratorio que nos sabe a poco por culpa del pronto arribo del fade-out. ‘Figli’ sigue a continuación para reinstaurar los más llamativos recursos de la esencia jazz-progresiva de la banda: jovial soltura en el desarrollo temático, empleo de complejos compases siempre sujetos a variaciones a lo largo del camino, compactas conexiones entre la dupla rítmica y las armazones gestadas desde las cuerdas y las teclas, un par de geniales solos de violín… con todos estos ingredientes presentes solo se puede obtener un triunfo musical por necesidad. Los arreglos de vientos añaden un color mayestático al asunto sumamente elegante que se está manejando en esta canción, la cual se nos manifiesta magníficamente como un nuevo cénit del álbum mientras terminamos de disfrutar del sereno pasaje final traviesamente sazonado con fraseos neuróticos de guitarra.


El álbum concluye con ‘Quattro Picole Mani’, pieza que consiste básicamente en una amalgama de guitarra acústica y dobro con flotantes retazos de guitarra eléctrica. La referencia principal parece estar a medio camino entre el JEFF BECK maestro del jazz-rock y la faceta folklórica de un JIMMY PAGE: las adiciones de contrabajo cerca del final capitalizan la mágica belleza del momento. Y en fin, todo esto fue “Devoto”, un disco que ha de motivar una perpetuación de la inmensa devoción que los DEUS EX MACHINA han venido despertando en el público progresivo desde sus mismos inicios. Nuestros temas preferidos son el tercero, el cuarto, el sexto y el noveno, pero más allá de esto valoramos al disco como una entidad sonora completa. Es claro que en los últimos discos el grupo ha estado cultivando un sonido más terrenal que en sus primeros trabajos, los cuales incorporaban alegremente varios elementos particularmente tensos del estándar del avant-prog, pero nada de esto supone una suavización ni un aburguesamiento, sino un viraje refrescante en sus continuas exploraciones dentro de un parámetro estilizado bien definido y muy exigente. Alabados sean estos monstruos del rock progresivo italiano de las tres últimas décadas: recomendamos este disco a ojos y oídos cerrados.


Muestras de “Devoto”.-


Sunday, August 14, 2016

ANTHONY PHILLIPS y su segunda travesía de sabiduría y creatividad progresivas



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Dos meses antes de publicar la reedición especial de 3 CD + 1 DVD del tercer disco de ANTHONY PHILLIPS “Sides”, se realizó a inicios del presente año 2016 un formato similar para la reedición del disco antecesor “Wise After The Event”, original de 1978. Esoteric Recordings es el sello a cargo de estas maravillosas labores arqueológicas con estos dos discos publicados originalmente por Arista y Passport: en el caso de “Wise After The Event”, la edición original data de mayo de 1978, tras haber sido grabado y producido a lo largo de los tres últimos meses del año precedente. Este disco es el único en el que quien fuera el primer guitarrista de GENESIS canta en todas las canciones y supuso un viraje bien definido hacia el formato de canción tras su espléndida exhibición de creatividad progresiva de carácter prioritariamente instrumental en “The Geese & The Ghost”, disco debut que más bien era de facto un disco a dúo con su amigo y excolega en GENESIS MIKE RUTHERFORD. El mismo PHILLIPS recalca que “Wise After The Event” es el primer disco en el cual se embarcó con la mentalidad de que era un trabajo fehacientemente solista; en él, nuestro héroe se hace cargo de las guitarras, la armónica, los teclados, algo de bajo y algo de percusión, aunque siempre fiel a su estilo humorístico, algunos de estos ítems están acreditados a los personajes que se esconden bajo los seudónimos de The Vicar y Vic Stench (o sea, él mismo). Ésta fue la primera vez que PHILLIPS contó con los servicios de la fenomenal dupla rítmica del baterista Michael Giles y el bajista John G. Perry. También es la primera vez que Rupert Hine cumple con el honor de producir un álbum de PHILLIPS, y no solo eso, también apoya en algo a la logística instrumental tocando percusión en una canción y batería en otra. Otros colaboradores ocasionales dignos de destacar son Mel Collins (con fantásticas contribuciones al saxofón en un tema y la flauta en otro), Robin Phillips (al oboe), Jeremy Gilbert (a los teclados en la bella canción ‘Greenhouse’) y un tal Perkin Alanbeck (realmente el ingeniero de sonido Alan Perkins, al sintetizador en ‘Birdsong And Reprise’).


Que quede esto muy claro: no hay en este disco un viraje propiamente dicho al formato de canción: recordemos que los GENESIS empezaron como cantautores y solo en la época del “Trespass” abrazaron el estándar del entonces adolescente paradigma del rock progresivo británico. Tal como se ve en el librillo que acompaña a esta reedición masiva, el repertorio contiene algunas canciones que estaban compuestas desde el inicio de su periodo post GENESIS, así como material nuevo que se basaba mayormente en la presencia de las guitarras de 12 cuerdas, tanto eléctrica como acústica. También hay palabras de gran aprecio hacia John G. Perry y Michael Giles, quienes dieron un fuerte apoyo y una gran seguridad a  PHILLIPS a lo largo de esta nueva empresa, no solo contribuyendo con arreglos interesantes, sino además contando con un espacio genuino para la voz de mando. En una anécdota tan graciosa como reveladora, Giles le dio a PHILLIPS la orden de practicar un día entero con un metrónomo a fin de que se ajustara adecuadamente a las exigencias específicas de los patrones rítmicos: en palabras del propio PHILLIPS, “¡tantos años de tocar «solo» habían convertido a mi sentido del ritmo en algo así como forma libre!”. Las sesiones de grabación tuvieron lugar entre mediados de octubre e inicios de diciembre de 1977, con la idea de crear suficiente material para un LP y un EP; además, se tenía pensado que casi todas las canciones del LP se vincularan con breves viñetas instrumentales. Mientras se elaboraba la lista de canciones, Peter Cross se hacía cargo del diseño gráfico de la portada, un prodigio de surrealismo entrañable donde se mezclan lo pastoral y lo espacial en torno a la inmensa figura protagónica de una ardilla. Tal como resultaron las cosas tras la incómoda interferencia de los jefes del sello discográfico, se tuvo que anular la idea del EP, lo cual llevó a un serio recorte y una no menos seria modificación del repertorio del álbum. Esto llevó a una ridícula incongruencia en la lista de canciones que aparecía en la contraportada, pero a fin de cuentas, la labor de Cross era demasiado bella como para alterarla en el más mínimo detalle.


Vayamos ahora al disco en sí. Las cosas se inician con la simpática canción ‘We’re All As We Lie’, la misma que se convirtió en el lado A del single promocional. Se trata de una cálida exhibición de ambientes pastorales que se sostiene sobre la confluencia de guitarras acústicas y suavizadas guitarras eléctricas; la inclusión de un hermoso solo de saxofón en el interludio instrumental añade un apropiado recurso manierista al asunto. Sigue a continuación ‘Birdsong And Reprise’, que con una duración más ambiciosa de 6 ¾ minutos, despliega una mayor dosis de sofisticación musical a la permanente estrategia pastoral. Así las cosas, el modelo Genesiano se asienta firmemente en este mundo particular de PHILLIPS mientras las cristalinas amalgamas de guitarras acústicas, los sutiles retazos de la eléctrica y los sobrios ornamentos de los teclados nos remiten a este paradigma tan esencial para la historia del rock progresivo. El clímax final es una explosión de luz hecha sonido antes de que la coda se centre plenamente en lo bucólico. ‘Moonshooter’ también es una canción con suficientemente ambiciosas dosis de musicalidad como para motivar nuestro intelecto de manera especial, y ahora lo hace con una candidez de tenor folk que nos remite a los momentos más reflexivos del “The Geese & The Ghost”. Es un hecho que esta canción destila unas inmensas vibraciones románticas. La canción homónima es la más extensa del álbum, ocupando un espacio de casi 10 ½ minutos. Tras un prevé prólogo con una minimalista capa de sintetizador, se instala la tríada de guitarra-bajo-batería para instaurar un medio tiempo solemne en el que la garra esencial del lenguaje del rock se maneja con oportuna sobriedad. A mitad de camino se baja un poco la intensidad del groove con la finalidad de aumentar la densidad reinante, y así, desde las inteligentes polifonías de múltiples guitarras, se gesta un dramatismo luminoso que se proyecta hasta el final de la pieza, habida cuenta que el bloque instrumental se ha de enriquecer más con la inclusión de capas de teclado. La coda armada por la guitarra acústica de 12 cuerdas y el sintetizador aporta un aire calmadamente elegíaco al esquema global de la canción, aporte que se traduce en un aura de raro misterio.

La segunda mitad del disco se abre con ‘Pulling Faces’, canción diseñada para sacar al frente de una buena vez el potencial rockero de PHILLIPS y sus colaboradores: los guitarreos y las ostentosas ornamentaciones de los teclados brillan a su antojo sobre el mágico sostén aportado por la dupla rítmica. Obediente del estándar Genesiano, su desarrollo melódico está enriquecido con varios giros, y también es de apreciar cómo la ilación de los diversos grooves que acaecen se concreta en una ingeniería progresiva perfectamente pulida. El turno de ‘Regrets’ es uno de conmovedora introspección, en base a un dueto de piano y voz que se acomoda muy bien bajo el ropaje de un ensamble orquestal y con ciertas acentuaciones provistas por el sintetizador. Se respira todo el tiempo la inminencia de una explosión fastuosa, cosa que efectivamente sucede en toda su gloria a partir de la frontera del tercer minuto y cuarto. Las líneas “Regrets, our secret cemeteries / Where loves and loss are silently lain, / The dream is fading faster now / And son you’ll slip beyond my recall” evocan una intensidad dramática muy oportuna para el cierre. El pasaje final se retrotrae a la serenidad inicial tras el impacto climático. Tras esta imponente exhibición de esplendor musical, ‘Greenhouse’ emerge como un simpático ejercicio de folk-rock con sutiles revestimientos progresivos, y acto seguido, ‘Paperchase’ regresa a la candidez romántica que ya habíamos apreciado en ‘Moonshooter’. Los últimos 8 ½ minutos del disco están ocupados por la canción de temática ecologista ‘Now What (Are They Doing To My Little Friends?)’. Básicamente se trata de una extensa balada sinfónica en la que PHILLIPS muestra, a su manera peculiar, la furia y la tristeza que le causa la matanza de animales con fines de lucro. Con la candidez de su canto y la robustez lírica que se arma en el entramado de piano, guitarras y sintetizador, se edifica una intensidad casi cinematográfica en la estructura de la canción. Se puede muy bien describir esta canción como un híbrido de GENESIS, AL STEWART y BARCLAY JAMES HARVEST: este retrato de estilización funciona a las mil maravillas como cierre del disco.


Aunque la ardilla ocupa un lugar protagónico en la portada de “Wise After The Event”, la canción titulada ‘Squirrel’ quedó fuera del repertorio definitivo del LP para ocupar un digno lugar como lado B del single ‘We’re All As We Lie’. La canción llega a nosotros como bonus, revelándose como una sosegada pieza de piano en la que PHILLIPS explora lo romántico centrándose más en las progresiones armónicas que en una férrea arquitectura melódica. El resultado final se siente agradablemente intimista. El CD 2 contiene una generosa cantidad de bonus tracks, comenzando con el breve interludio originalmente planeado para vincular a ‘We’re All As We Lie’ con la siguiente canción, que es en realidad un retazo del pasaje final puesto al revés con mezcla adicional de sitar; sigue la agradable semibalada pastoral ‘Sleeping On An Interstellar Plane’, la idea seminal para lo que posteriormente sería ‘Greenhouse’. Contamos, como es habitual en estos casos, con copiosas versiones instrumentales de ensayos y maquetas de las canciones que conocemos en sus versiones definitivas desde 1978: en el caso de ‘Pulling Faces’ son notables las muestras de dialogal genialidad rítmica entre Perry y Giles incluso en esta situación en que se maneja un esquema rítmico sencillo y lento. Hay una maqueta inicial de la pieza homónima del álbum que también muestra fehacientemente la magia de la dupla Perry-Giles, y de paso, el encanto de los riffs de guitarras de 12 cuerdas (eléctrica y acústica), solamente con una sobrias capas de teclado añadiéndose cerca del final. La gran novedad está en dos breves piezas tituladas ‘Magic Garden’ y ‘Chinaman’, respectivamente: en la primera, el piano se pasea serenamente por escalas diseñadas para mostrar una espiritualidad meditativa, mientras en la segunda, originalmente concebida como interludio para el disco, se destaca un dueto de guitarras de 12 cuerdas cuyo enfoque emocional es de una serena satisfacción. La versión instrumental de ‘Now What (Are They Doing To My Little Friends?)’ exhibe unas breves secciones que posteriormente fueron reemplazadas por otras en la versión definitiva. El CD 3 contiene la remasterización de la mezcla original de estéreo, mientras que el DVD nos brinda la nueva mezcla con tres alternativas de disfrute audiófilo.


En comparación con el siguiente disco “Sides”, “Wise After The Event” se destaca como poseedor de un repertorio más consistente en lo estilístico y en el delineamiento de las atmósferas predominantes. Pero en lo referente a la evaluación de los puntos climáticos, creemos que cualquiera de los cuatro temas que completan la gloriosa segunda mitad del “Sides” porta un carisma más arrollador que cualquier tema de este disco que tenemos ahora en nuestras manos. Tal vez nuestro balance más constructivo nos lleve a considerar que ambos discos deben ser apreciados conjuntamente al modo de un continuum en una temporada de particular creatividad en el currículum vitae de ANTHONY PHILLIPS, dos caras de una misma moneda que PHILLIPS acuñó con oro puro en medio de una temporada de insensatas presiones de parte de la élite corporativa del negocio musical. Sabiduría y creatividad progresivas de primer nivel. A fin de cuentas, es una bendición que el sello Esoteric Recordings nos haya traído esta versión aumentada de “Wise After The Event” pues ANTHONY PHILLIPS es una de las más creativas figuras del art-rock británico desde los años 70s hasta ahora.


Muestras de “Wise After The Event”.-

Thursday, August 11, 2016

Nuevas ramas en el árbol progresivo de FLOR DE LOTO


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Cada vez que FLOR DE LOTO nos traen algo nuevo que se ha sembrado y cosechado meticulosamente en su inquieto jardín musical se trata de buenas noticias para la avanzada rockera del Perú: pues bueno, en julio del presente año 2016 tenemos el disco nuevo del momento, el cual responde al título de “Árbol De La Vida”. Se trata del sexto trabajo de estudio con material nuevo del grupo, el cual ya ha conquistado fehacientemente su posicionamiento como figura líder de la vanguardia rockera peruana.  El quinteto de Alonso Herrera [guitarras y voz], Alejandro Jarrín [bajo], Junior Pacora [flauta, vientos andinos y charango], Pierre Farfán [guitarras] y Álvaro Escobar [batería y percusión]. Escobar se mantiene desde la alineación que se hizo cargo del disco anterior “Nuevo Mesías”, pero debemos tener en cuenta que hubo un ínterin en el que se apartó de la banda para ser momentáneamente reemplazado por Iván Sotomayor. Conocemos a Farfán desde los tiempos del DVD “Medusa” al haber sido presentado junto a Sotomayor en los bonus: él reemplaza a Ignacio Márquez y cumple muy eficazmente la labor de complementar a Herrera en los diálogos de las guitarras duales, intercambiando solos en algunas ocasiones. El quinteto cuenta con ocasionales colaboraciones de parte del teclista Gabriel Iwasaki y la violinista Elvira Zhamaletdinova, además de una participación especial de un héroe mundial de la voz metalera como Fabiol Lione. Volveremos a esto más adelante. “Árbol De La Vida” es, ante todo, el testimonio de un nuevo vigor abismal que brota del seno vital de FLOR DE LOTO como una motivación continua para su perpetua creatividad. Veamos ahora los detalles de este nuevo capítulo en la trayectoria del grupo.  


Abre el repertorio la pieza instrumental ‘Quinta Dimensión’, composición de Herrera que comienza con una fastuosa orquestación de teclados que se extiende por dos minutos, hasta que la triangulación de dos guitarras y flauta introduce el cuerpo central, aguerrida e incendiariamente metalera dentro de una bien cuidada estilización temática. Los modelos de IRON MAIDEN, SYMPHONY X y JETHRO TULL son manejados con una frescura renovadora que se traduce en un vigor electrizante y, a la vez, refinadamente estilizado. La primera pieza cantada es ‘Odisea’, la cual exhibe una arquitectura que ya conocemos en otros ejemplos de dinamismo épico expuestos en discos anteriores: un cuerpo central frenético, llamativos riffs asentados sobre una sofisticada ingeniería rítmica, un interludio ralentizado que abre campo a texturas solistas de flauta, retoma del cuerpo central para la conclusión. De autoría de Jarrín son otros dos instrumentales: ‘Supernova’ y ‘Elementos’. El primero de ellos establece una ágil combinación de atmósferas orientales y andinas para el armado armónico del motif central así como para los pasajes intermedios, los cuales transitan entre lo sobrio con tendencia etérea y lo extrovertido con fragor rockero químicamente puro. El segundo también ostenta tintes exóticos en su gama multitemática, aunque en este caso se elabora un juego de contrastes mucho más pronunciado entre los momentos fulgurantes y los sutiles: de este modo, los diversos motivos se suceden como breves capítulos dentro de una trama compactamente hilada en sus avatares internos. El clímax final exhibe una fiereza inapelable. En medio de estas dos piezas se sitúa ‘Regression’, canción que cuenta con la participación especial del vocalista de RHAPSODY OF FIRE y ANGRA Fabio Lione. La onda de ‘Regression’ está emparentada con los paradigmas de OPETH y SYMPHONY X, metal sofisticado con matices y trucos propios de la tradición progresiva; en el específico contexto del presente álbum, esto supone una refrescante labor de dosificación del vigor rockero imperante dentro de los confines del esquema melódico en curso.


‘Fragilidad’ es una canción especialmente significativa pues la musa de Herrera para esta ocasión es su preciosa hija, nacida en el año 2015. Gozando de un fuerte tenor folklórico en su esquema melódico, el hermanamiento cristalino de guitarra acústica y charango brinda una ensoñadora vibración en el bloque instrumental que inicialmente soporta al canto, uniéndose poco después las maderas y la base rítmica. El posterior despliegue de polenta rockera se mide oportunamente dentro del presente contexto, y cómo no, las magistrales intervenciones de Pacora gestan un color soberbio. El instrumental ‘Décimo Planeta’, compuesto al alimón por Farfán y Herrera, nos obsequia un momento especialmente filudo, con un enfoque frontal y elegante que se siente bien encuadrado dentro de las coordenadas estilísticas de IRON MAIDEN y FATES WARNING. Los ocasionales ornamentos de teclado sirven para realzar ciertos riffs estratégicos con una sobria iluminación cósmica. Por su parte, ‘Ciudad De La Muerte’ apela a un groove parsimonioso para expresar un mensaje sombrío y furioso: la atmósfera patentemente nebulosa se recubre de un nimbo amenazante, ciertamente muy estilizado a fin de no caer literalmente en un exceso autocomplaciente de dramatismo, pero el dramatismo está allí definitivamente: el intermedio acústico abre campo a líneas melancólicas trazadas por la flauta, algo muy útil para mantener el equilibrio emocional en medio del tormento reinante. Ya nos acercamos al final del disco cuando emerge ‘Cruz Del Sur’ para proponer un viraje desde la oscuridad precedente hacia un nuevo colorido, capitalizado por una espiritualidad ceremoniosa que se desarrolla sólidamente a través de los diversos motivos. La presencia del violín resulta crucial para el despliegue melódico con un fabuloso solo (mientras que en ‘Elementos’ su función era la de reforzar algunos riffs). La canción homónima ocupa un ambicioso espacio de 9 ½ minutos, cerrando así el repertorio oficial del álbum. Su esquema nos remite a esa magna mini-suite que cerraba y daba título al tercer álbum “Mundos Bizarros”, y hasta cierto punto, también a la fastuosidad electrizante dominante en el catálogo de “Imperio De Cristal”. El manejo de la fiereza rockera en curso va muy a tono con los aspectos explícitamente musculares del repertorio precedente; con el empleo de cadencias afro-peruanas en ciertos pasajes estratégicos (incluyendo unos golpes de cajón) se logra realzar la vehemencia señorial de este tema de cierre. Cabe precisar que la letra de esta canción está inspirada en un poema del psicoanalista Donald Winnicot.

  

Como bonus track se nos brinda la versión en español de ‘Regresión’, y de hecho, nos parece que tiene un resultado más acabado, se siente más natural la conexión entre el canto y la instrumentación: de todas maneras, su situación como bonus convierte a esta versión como una agradable anécdota dentro del esquema general del álbum. Como balance general, apreciamos al producto global de “Árbol De La Vida” como un trabajo muy bien logrado. En muchos sentidos, extrañamos la elaboración de climas prog-sinfónicos en el entramado del álbum anterior “Nuevo Mesías”, pero el ideal viviente de FLOR DE LOTO opta actualmente por reconstruir las acechanzas musicales de “Imperio De Cristal” y “Mundos Bizarros” para darles un fragor nuevo. Sea cual sea el transcurso de sus incansables inquietudes evolutivas, FLOR DE LOTO saben mantenerse en la cresta de la ola del rock sudamericano con cada serie de nuevas ramas que brotan del tronco de su árbol progresivo.


Muestras de “Árbol De La Vida”.-


Monday, August 08, 2016

Bienvenidos a la inauguración del nuevo club progresivo de AISLES


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión traemos a colación al grupo chileno AISLES y su nuevo trabajo fonográfico, el álbum doble “Hawaii”. Se trata de un disco conceptual de temática cósmico-existencial, más específicamente, el relato de eventos y sensaciones que experimenta la humanidad sobreviviente a una hecatombe nuclear ad portas de su mudanza masiva a otro planeta. Para ser más específicos, el contexto literario del disco nos traslada a un tiempo en que la vida en la Tierra está llegando a su punto de extinción total, hora crucial en la que un colectivo de científicos, técnicos y filántropos organizan exitosos procesos de colonización en otros lugares del espacio. El lanzamiento de la última nave tripulada ocurre en el año 2300, que es el Año Cero para los colonizadores. El Club Hawaii sirve para brindar deleites y motivar recuerdos de lo que era la vida en la Tierra: toma su nombre de un club que existió en la década de los 50s, así como de un famoso disco de jazz. Hay un gramófono que es una reliquia muy valorada junto al susodicho disco; otro ítem atesorado y muy apreciado es una serie de poemas anónimos, los cuales son atribuidos a una figura paradigmática denominada simplemente El Poeta. Actualmente, el colectivo de AISLES consta del sexteto de Sebastián Vergara [voz y coros], Rodrigo Sepúlveda [guitarras eléctricas y acústica de 12 cuerdas], Germán Vergara [guitarras eléctricas y acústica, coros, voz adicional y algo de piano], Juan Pablo Gaete [sintetizadores y pianos], Daniel Baird-Kerr [bajo] y Felipe Candia [batería y percusión]. Tenemos aquí a un nuevo integrante en el departamento de los teclados mientras la banda, como bloque, reelabora con la consistencia de siempre el perenne camino de magnificencia sonora que se proyectó desde aquel primer álbum del año 2005 “The Yearning”. Como norma general, la banda sabe reforzar el electicismo meticuloso de su sinfonismo moderno con cada nuevo trabajo, y en el caso de “Hawaii” la norma sigue sin encontrar excepciones: repasemos los detalles de su fabuloso repertorio.


Con la mini-suite de dos partes ‘The Poet’ comienza el repertorio del doble disco: la primera parte se titula ‘Dusk’ y se extiende por un espacio de 10 minutos y pico mientras que la segunda, titulada ‘New World’, dura 4 ¼ minutos. ‘Dusk’ comienza con una breve expresión de sólidos grooves jazz-rockeros antes de que los climas psicodélicos se tornen imperantes en la instancia prologal, siendo así que esto último instala un decisivo impacto instrumental en preparación para la primera emergencia del canto con un talante dramático. La estilizadamente feroz coda instrumental establece nexos de parentesco con KARMACANIC y SPOCK’S BEARD antes de que la sección ‘New World’ llegue para explayarse en una atmósfera reposada. Esta atmósfera comienza con un aura introspectiva muy calmada, para elaborar un crescendo a partir de allí con miras a crear una aureola de inquietud, la cual finalmente se resuelve en un reprise del efectivo motivo con el cual se había iniciado ‘The Poet’. Así de grandiosas se ponen las cosas desde un inicio, así de firmes se asientan muchas de las atmósferas centrales que conformarán el núcleo musical del disco íntegro, y ahora llega el turno para la canción ‘Year Zero’, la cual está diseñada para exhibir una ambientación calmada y cálida. Para los primeros pasajes, el canto y las bases de guitarras instauran un talante reflexivo, y poco más tarde, unos recursos sintetizados aparecen para darle un viraje cósmico al asunto en clave de psicodelia melódicamente refinada, casi al modo de un PINK FLOYD retorcido por el embrujo del VANGELIS de los 80s-90s: con su espíritu casi cinematográfico, ‘Year Zero’ resulta una canción rara sin ser precisamente chocante. Con ‘Upside Down’, el grupo se concentra en una aureola de romanticismo dramático para gestar una conmovedoramente bella balada que ofrece un grandilocuente tributo al paradigma histórico de GENESIS a la par que germina una vitalidad renovada al sinfonismo moderno de raíz neo-progresiva. Los últimos 12 ½ minutos del primer volumen están ocupados por la suntuosa ‘CH-7’. En muchos sentidos se advierte un regreso a la ampulosidad ágil y contundente del opus ‘The Poet’, pero también es cierto que aquí sentimos un incremento del refinamiento melódico en varios pasajes. Así las cosas, el grupo da prioridad a ambientes reflexivos, aunque también hay espacio para virajes extravagantes de motivos e impactantes contrastes de atmósferas. El clímax final brinda un momentum tan luminoso como espeluznante.



Yendo ahora al segundo volumen de “Hawaii”, ‘Terra’ se encarga de abrirlo. La canción tiene una extensa primera sección de 5 minutos marcada por un espíritu introspectivo y melancólico, siendo así que los arpegios de guitarra acústica y los flotantes retazos de la eléctrica ocupan el centro del esquema sonoro. Mientras el canto de Sebastián nos lleva sutilmente a una suerte de crescendo dramático, con lo cual se prepara el terreno para que emerja una fabulosa sección segunda que el grupo trabaja con aires fusionescos en base al folklore sudamericano. Este ascenso desde la oscuridad subterránea del solipsismo lánguido a la exaltación fastuosa conforma uno de los picos del álbum. En esta nueva situación, la dupla de sintetizadores y percusiones se alza en un inquietante clímax psicodélico desde el cual se habrá de abrir el camino para el surgimiento del siguiente tema, titulado ‘Pale Blue Dot’. Esta canción que dura poco menos de 10 minutos gesta otro cénit para el álbum viniendo inmediatamente después de ‘Terra’: su recurso principal es el de la consistencia melódica, sostenida sobre una ingeniosa confluencia de neo-prog y folk-rock, además de contener algunas referencias relativamente fieles al paradigma de YES en algunos interludios instrumentales que emergen en ciertas ocasiones estratégicas. A lo largo de su patentemente ambiciosa expansión, la canción se centra meticulosamente en un núcleo temático sumamente agradable. Con la dupla de ‘Still Alive’ y ‘Nostalgia’, la banda navega desde una estilizada densidad emocional hacia una calidez caleidoscópica y etérea. La primera canción es una balada con fuerte componente eléctrico mientras que la segunda tiene una predominancia de sonoridades acústicas, siendo así que las oscilaciones de la guitarra eléctrica cimentan el breve momento de vitalidad rockera para la coda. ‘Club Hawaii’ se caracteriza por un despliegue de vibraciones rockeras preciosistas, especialmente realzadas por los dibujos y fraseos de las guitarras duales. Tenemos aquí otra muestra de la refinada visión que tiene AISLES respecto a la confluencia entre la vieja tradición del prog y un enfoque modernista (desde el vigor de KANSAS y el colorido de YES hasta la robustez de KARMACANIC y BEARDFISH). ‘Falling’ es una breve balada de piano y voz, muy emotiva y con una efectiva línea melódica en su núcleo temático. Claro está, su misión principal es la de preparar el terreno para la última canción del álbum doble, titulada ‘In The Probe’. Su grisácea musicalidad y etérea disposición se adaptan muy bien al sosegado groove, el cual a su vez se apoya en la alquimia cósmica creada para la ocasión. Esta escenificación de la sonda espacial es la contraparte al expresionismo nuclear de ‘Pale Blue Dot’.

  

“Hawaii” es, para decirlo con pocas palabras, una obra mayúscula para la escena progresiva sudamericana del momento. Sin duda, se trata de un disco más que idóneo para fortalecer el lugar que hoy por hoy ocupan AISLES dentro de la élite del rock artístico chileno, y más aún, en el actual parnaso mundial del género progresivo a escala mundial. Es muy posible que tengamos en nuestras manos la obra cumbre de AISLES, pero eso solo lo puede corroborar el paso del tiempo a través de una óptica ulterior: mientras tanto, la recomendamos al 100% mientras recibimos la bienvenida a este club progresivo.


Muestras de “Hawai”.-