Tuesday, December 06, 2016

JARDÍN DE LA CROIX: ritmos circadianos y flores metálicas



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El cuarteto instrumental español JARDÍN DE LA CROIX no es ningún extraño para nosotros, y de hecho, tenemos en la reciente publicación de su nuevo trabajo “Circadia” el pretexto perfecto para tenerlo nuevamente presente en este blog en el último mes del año 2016. El disco en cuestión ha sido publicado por Aloud Music en asociación con Lar Gravacions en octubre pasado, sucediendo por tres años y medio al disco precedente “187 Steps To Cross The Universe”; el repertorio de 6 temas fue grabado en febrero, mezclado en abril y masterizado en junio, y vaya si no tenemos nuevas razones para seguir ubicando a JARDÍN DE LA CROIX en uno de los pedestales más altos de la avanzada progresiva gestada en España en el último decenio. Este grupo asentado en Madrid y conformado por los guitarristas Ander Carballo y Pablo Rodríguez, el bajista Nacho Hernández y el baterista Israel Arias sigue ahondando en su particular propuesta de metal-progresivo experimental y ecléctico donde confluyen estándares del prog-metal del nuevo milenio, atmósferas agresivamente densas del post-metal y complejidades traviesas propias de las versiones más extrovertidas de la tradición math-rockera. Siendo así que en este desparpajo vitalista también se incluyen ocasionalmente elementos heredados del paradigma Crimsoniano (en su faceta más oscurantista) y trucos del space-rock, los JARDÍN DE LA CROIX saben hacerse ágilmente versátiles mientras mantienen bien cohesionada su ya tremendamente madura voz propia dentro del gran escenario progresivo español… y mundial, cómo no. Para este disco, Carballo también añade algunas intervenciones al sintetizador. Bueno, vayamos ahora a los detalles de “Circadia” para hacer más claras las razones de nuestro entusiasmo.




‘Seventeen Years To Hatch The Invasion’ pone en marcha las cosas con un vigor único, exultante en el sentido más estratosférico de la palabra. Desde los pasajes más arquitectónicos hasta los momentos más cósmicos están atravesados por una fiereza que se revela tan inteligente como guerrera. Hay también algún pasaje medianamente breve en el que las guitarras arman un recurso de calidez melódica, lo cual brinda un contrapeso convincente a la irrefrenable fuerza sónica que no pudo evitar erigirse como el elemento primordial de la compleja ingeniería utilizada para la pieza. Trabajando con el supuesto hipotético de que el primer tema tal vez no tenía suficiente sutileza en medio de su ostentosa contundencia, ‘Reversion’ emerge para mostrar un nuevo tipo de agilidad rockera, una gracilidad alimentada con coloridos que son más persuasivos que tiránicos, o al menos eso hace durante sus dos primeros minutos antes de que emerjan secciones centradas en arrebatados guitarreos y poderosos grooves de la dupla rítmica. Creando algo así como una cruza entre CANVAS SOLARIS, SCALE THE SUMMIT y AT WAR WITH SELF, ‘Reversion’ se revela no como una alternativa al fuego hiperbóreo de ‘Seventeen Years To Hatch The Invasion’ sino como una complementación del mismo desde un enfoque más etéreo, por decirlo de algún modo aproximado. Fueron 7 ¾ minutos de vitalidad ágil y pasmosa los que nos brindó este segundo tema del disco, y justamente el tercer tema también dura lo mismo, titulándose ‘Intermareals’. Teniendo en cuenta la propia evocación poética del título, se nota que el grupo quiere utilizar los recursos de la música para gestar un retrato marino, y para ello combinan estrategias math-rockeras y post-metaleras: respecto a lo último, crean vínculos estilísticos con RUSSIAN CIRCLES, pero también es fácil reconocer en varios de los pasajes más intensos esa luminosidad épica con los que los JARDÍN DE LA CROIX están tan acostumbrados a prodigarse desde aquellos tiempos de su segundo álbum “Ocean Cosmonauts”. Eso incluye algún momento en el que la dupla rítmica construye algunos grooves tanáticamente brutales durante los últimos dos minutos de la pieza. Tenemos aquí un cénit del álbum, no nos cabe duda alguna al respecto.




La pieza más larga de “Circadia” es ‘Green Architect’, extendiéndose hasta 8 ½ minutos de tiempo. Su misión principal es la de crear una suerte de síntesis entre el dinamismo de sensibilidades cósmicas de ‘Reversion’ y el boato épico de ‘Intermareals’. Logrando fundir algunas esquinas de los universos del KING CRIMSON de fines de los 90s y de RUSSIAN CIRCLES, el cuarteto madrileño nos brinda otro momento de particular portento sónico. Como el grupo está lo suficientemente inspirado como para seguir ahondando en su ethos progresivo con especial fruición, parte de la compleja ilación multi-temática que se nos brinda en ‘Green Architect’ incluye un ejercicio de jazz-rock arropado bajo un carisma space-rockero. ‘Trail From Alaska’ cumple con la misión de focalizarse en la dimensión metalera con convincente embeleso, como si una tormenta estuviera contemplándose a sí misma mientras va arrasando con todo. Las cosas acaban más tarde o más temprano y en el caso de este disco el cierre viene de la mano de ‘Flowers And Carrion’. Uniendo en su título a la magia lírica de las flores y a la estrepitosa descomposición de la carroña, este tema se centra abiertamente en la primera. Con su prólogo marcado por orquestaciones de teclado se marca el camino hacia una envolvente poética del sonido trasladada con encanto impoluto al ecléctico lenguaje del prog-metal. El resultado suena a un híbrido de GORDIAN KNOT y AT WAR WITH SELF con ciertas reactivaciones del paradigma math-rockero en el camino: de este modo, el recorrido musical del álbum a través de diversos ritmos circadianos llega a su conclusión en la lujosa rotonda de un jardín metálico. Todo esto fue “Circadia”, un disco que, sin duda, habrá de mantener a los JARDÍN DE LA CROIX en la élite de capitanía del barco de la música progresiva española de nuestros días.




Muestras de “Circadia”.-




Saturday, December 03, 2016

LA MUJER BARBUDA y los manjares agridulces de la vanguardia progresiva argentina

La Mujer Barbuda presenta su nuevo disco

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

La gran novedad de hoy es el retorno del ensamble avant-progresivo argentino LA MUJER BARBUDA a la realidad fonográfica a través de éste, su tercer álbum, “Agridulce”. El cuarteto conformado por Franco Fontanarrosa [bajo eléctrico], Martín Pantyrer [clarinete bajo y saxo barítono], Lulo Isod [batería] y Nicolás “Mu” Sánchez [guitarra]. 5 años después de su anterior disco “Lagartos Terribles”, este grupo sigue creando sonoridades desafiantes y teoremas musicales provocadores dentro de un esquema de trabajo asentado en – que no reducido a – el paradigma del rock-in-opposition. Este catálogo de nueve temas fue grabado en los estudios “Romanic” en abril del 2016, para ser mezclado y masterizado en los “Estudios Quark” en el mes siguiente. Algo renovado se siente en la manifestación actual de la esencia musical de LA MUJER BARBUDA, más allá del hecho de que el cuarteto cuenta con un nuevo integrante a cargo de la guitarra: se nota en este disco una dosificación más meticulosa de los recursos free-form en beneficio de una exploración más sesuda en el nervio rockero, pero como decimos, no es un viraje sino uan reformulación refrescante de una visión aventurera que sabe mantener la vitalidad a través de su persistencia. Vayamos ahora a los detalles mismos del repertorio de “Agridulce”. 



La pieza homónima – que es también la más extensa con sus 9 minutos y pico de duración – abre el disco con una vitalidad rotunda y directa, al modo de un híbrido entre el lado más agresivo del KING CRIMSON post-80ero y la faceta más filuda de JOHN ZORN. El cuerpo central se instala con una fuerza convincente y audaz, aunque no llega a niveles de vértigo sonoro porque el dinamismo de la dupla rítmica asume un aura de adusta precisión en medio de la patentemente belicosa extroversión. A mitad del camino, las cosas pasan a un nivel más sutil cuando el trío de guitarra, bajo y saxo elaboran un inteligente juego de síncopas mientras la batería desaparece del mapa por un rato. Ésta emerge eventualmente delineando complejos redobles desde los cuales atiza a los otros instrumentos para volver a afianzar una sólida y sórdida conjunción de vitalismos. Hecho esto, el terreno está preparado para que se instale la arquitectura frenética de la categórica sección final. A continuación sigue ‘Los Oídos No Tienen Párpados’, pieza que bajo su dadaísta título arropa una genial combinación de la urgencia cerebral de unos MASSACRE, el exquisito descaro jovial del math-rock y los esquematismos oscurantistas propios del paradigma de PRESENT. El solo de guitarra es fabuloso, simplemente fabuloso, y la aureola guerrera de la batería se siente aún más amenazante que en el tema de entrada. La coda es serena al modo de un cielo gris bajo cuyo manto nada parece suceder, aunque nunca se sabe: en todo caso, se trata de la calma inescrutable tras la ostentosa tormenta. ‘El Camarada Napoleón’ empieza centrándose en un esquema de síncopas parsimoniosas que se regodean en sus propios silencios, esquema que no tardará mucho en retorcerse a través de surrealistas ejercicios de interpelante belicismo. La siguiente sección nos muestra al grupo procurando dibujar un momentum de lirismo en medio de la aspereza reinante. El embajador perfecto de esta despótica aspereza es el saxo barítono, cuyo solo estratégicamente ubicado crea espacios de robusta inquietud. Estos 22 primeros minutos del disco han encarnado de forma consistente una grandeza desafiante.


Los dos temas menos extensos del disco son las dos partes del concepto de ‘Phosphorus’, y justamente es con la primera parte con la que nos topamos ahora: un solo de bajo que despliega varios recursos de tirantez donde la furia es el factor predominante. De este modo se abre camino para la emergencia de ‘Hidrometeoro’, el cual resulta ser el tema menos filudo del disco: sin carecer de pasajes marcados por una notable robustez, el groove general es más grácil y llevadero que el que se empleó para cualquiera de los tres primeros temas del álbum. El factor jazzero asume una prestancia especial dentro del entramado general. ‘El Puente Invisible’ ahonda mucho más en los parámetros del chamber-rock, siendo así que la batería sigue dando prioridad al dinamismo adusto con el cual ha estado trabajando la mayor parte del tiempo. En algún momento hay un sereno dueto de clarinete y bajo que guía el camino hacia un cuerpo central donde se despliega el que tal vez el solo de guitarra más hermoso del disco. La sección final suena a algo así como una remodelación post-metalera de un estándar Crimsoniano, una idea que el cuarteto trabaja con la lógica del crescendo: esta manera de cerrar el tema le otorga una aureola de majestuosa vivacidad en medio de la fosca musicalidad reinante. Cosechando la siembra de la pieza precedente así como la de ‘Los Oídos No Tienen Párpados’ mientras luce una alacridad que oscila entre lo festivo y lo neurótico, ‘Cygnus’ instaura un nuevo cénit para el álbum. La lenta sección final es ceremoniosa y ligeramente tenebrosa, pero para nada densa. Pero si queremos densidad a placer, y de paso, más dosis intensivas de complejidades estructurales propias del género progresivo, pues tenemos al siguiente tema, el cual se titula ‘Cortesía Macabra’; así, el clímax iniciado por el tema anterior se perpetúa aquí con una prodigalidad estimulante. Tras un prólogo meticulosamente sigiloso, las cosas se intensifican con generosas dosis de sofisticación musical poco antes de pasar por la barrera del primer minuto. La combinación de jazz-rock, Crimsonismo y recursos math-rockeros funciona en una amalgama efímera que pronto da paso a un viraje temático en el que el grupo proyecta su faceta psicodélica desde el esquema de un crescendo cautivador, el cual nunca llega a un punto de electrizante ebullición sino a un esplendor culminante sobrio. Sobrio y efectivo. El crepúsculo del disco llega con la segunda parte de ‘Phosphorus’: esta vez, la furia del solitario bajo captura un cierto fulgor que le hace adquirir un aura más extrovertida que en la primera parte.

  

Todo esto fue “Agridulce”, la nueva genialidad de LA MUJER BARBUDA: no nos cabe ninguna duda de que este ensamble es uno de los más señoriales y robustos que habitan el multicolor e inagotable hogar de la vanguardia rockera argentina de última generación. Este agridulce manjar progresivo lo recomendamos al 100%... ¡si no al 200%!  


Muestras de “Agridulce”.-
Cortesía Macabra [en vivo]: https://www.youtube.com/watch?v=l3l2ZO34doo

Thursday, December 01, 2016

EINARIS: resplandecer es el imperativo absoluto del art-rock ecléctico





HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy centramos nuestra atención en el cuarteto estadounidense EINARIS (antes conocido como MIRKWOOD), el cual está dedicado a cultivar su propia granja ecléctica dentro de la gran estepa del discurso progresivo de nuestros días. Cuando hacemos la mención a lo ecléctico nos referimos al hecho de que este cuarteto conformado por Shames [batería], Finn [bajo], Nishi [guitarras] y Beatriz [guitarras y voz] sabe conjugar elementos de psicodelia, math-rock, jazz-rock, post-rock y vanguardia no-wave de los 80s en su enfoque sonoro, el cual ostenta una sólida ambición estética a través de la manifestación de su patente energía. El canto de Beatriz nos recuerda muchísimo a la de ese ángel de SONIC YOUTH que se llama Kim Gordon. Antes de seguir adelante con la presente reseña, advertimos que hay más de un grupo con el nombre de MIRKWOOD, algo con lo cual tuvo que lidiar el grupo en su propio blog de Bandcamp hasta hace pocos meses, cuando el grupo se rebautizó como EINARIS, nombre derivado de Einarr, el espíritu de un guerrero muerto en batalla según la mitología nórdica. Seguimos adelante: este grupo, tras publicar un EP a inicios del año pasado (bajo el viejo nombre), a mediados de enero del presente año 2016 publicaron “Absolute Radiance”, su primer disco de larga duración… aunque eso de larga duración consiste en que dura casi 35 minutos en total. 

Con una duración de 8 ¼ minutos, ‘Pangur Bán’ pone en marcha el repertorio del álbum con una ingeniería sonora que maneja sesuda y meticulosamente todas las variantes de climas y pautas rítmicas, siendo así que la dupla rítmica sabe mantener un swing razonablemente sofisticado a través de todas estas variantes mientras que la dupla de guitarras sabe cómo amalgamarse sobre los riffs reinantes en cada turno. ‘The Crystalline Constructs’ sigue a continuación para potencializar las aristas más vitalistas de la pieza precedente, lo cual se traduce en una concentración intensa de la aspereza sonora dentro del ostensiblemente desarrollo temático que exige la pieza en cuestión. La dupla de ‘La Maison Dieu’ y ‘Robin Williams’ sigue adelante con esta línea de trabajo, siendo así que la primera de estas piezas enfatiza un aura relajada mientras que la segunda edifica un aire de tensa densidad que se maneja con oportuna sobriedad. Entrando en detalles respecto a ‘Robin Williams’, se nota que hay una furia reinante que en la mayor parte del tiempo se mantiene en un nivel latente, o hasta escondido, pero en los pasajes más férreos (especialmente el último) dicha furia emerge con un desgarro electrizante. Siendo la pieza más extensa del disco con sus 10 ½ minutos de duración, ‘It’s Time To Pay The Price’ se impone como el clímax decisivo del repertorio: como es de esperar, el grupo aprovecha este generoso campo de acción para explayarse en su visión sofisticada del discurso rockero. El tema comienza con unas etéreamente vibrantes capas de guitarra que obviamente recurren al estándar del post-rock, asentando luego un motif llamativamente Crimsoniano sobre un complejo esquema rítmico. Cuando las cosas se calman un poco antes de llegar a la frontera del cuarto minuto, la banda elabora un híbrido de post-rock y math-rock y en base a ello crea un núcleo temático atractivo, casi pop, ágilmente sostenido por las dialogantes guitarras. El canto de Beatriz es expresivo sin llegar nunca a emotividades estereotipadas, y ciertamente, el equilibrio entre los pasajes cantados y los instrumentales ayuda a acentuar el potencial épico de la canción. La coda, precedida por una miniatura caótica, resulta una perfecta síntesis de los más saltantes detalles expresionistas de la canción.

‘Absolute Radiance (Arrival)’ cierra el disco sorprendiéndonos con sólidas exploraciones de frontal tenor introspectivo. Basándose en extensos explayamientos de dos guitarras acústicas y con breves secciones cantadas que recién surgen al pasar a la segunda mitad del desarrollo temático, esta canción porta un cierto aire bucólico que, antes de expresar una serenidad celebratoria, se centra en una introspección latentemente inquieta. Todo esto fue “Abslute Radiance”, un disco muy llamativo que representa una de las esferas más interesantes de la actúala vanguardia rockera de los Estados Unidos. Vale la pena seguir la pista a la gente de EINARIS.



Muestras de “Absolute Radiance”.-



Tuesday, November 29, 2016

POLY-MATH: la melancolía como voluntad de poder


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el turno de presentar la nueva obra fonográfica de POLY-MATH, trío británico que cultiva una mezcla de math-rock, prog-metal, psicodelia progresiva y post-metal desde hace varios años, más exactamente, desde su formación en la localidad de Brighton en el año 2013 como una vía para que el baterista Tim Laulik-Walters desarrolle su rol como guitarrista. “Melencolia” es el título del nuevo disco en cuestión, y en realidad se trata de primer long-play tras haber grabado un par de EP y publicarlos en su blog de Bandcamp: este nuevo trabajo fonográfico ha sido publicado por el sello Superstar Destroyer Records a mediados del presente año 2016. Los integrantes de POLY-MATH son el mencionado Tim Laulik-Walters, el bajista Chris Woollison y el baterista Joe Branton.


La pieza homónima que dura 13 ½ minutos es justamente la que se encarga de abrir el álbum. Tras un preludio que suena como una radio antigua que emite un viejo blues emerge la pieza misma como un vendaval de fuerza sonora que se sostiene sobre una cadencia ágil y robusta. Los aires de familia con RUSSIAN CIRCLES y AND SO I WATCH YOU FROM AFAR son fáciles de notar, pero sobre todo, cabe también advertir con cuánta fluidez logra el grupo plasmar su aguerrido vitalismo, el cual se siente oscurantista y vibrante a la vez. Tras un primer interludio sereno que surge alrededor de la frontera del sexto minuto brota otro pasaje pletórico de incendiario vigor: no siendo particularmente largo, logra esclarecer el camino de expresionismo muscular hacia el cual la banda persistentemente enfila la esencia de su voz propia. El pasaje final vira hacia una parsimonia densa sobre un compás lento manejado con cautivadora sofisticación: el crescendo que el trío genera a partir del motif central nos remite a una cruza entre el KING CRIMSON de la etapa 73-74 y el MOGWAI de los primeros álbumes. ‘Ekerot’ es el segundo tema del álbum y comienza focalizándose en la realización de un perfecto híbrido de visceralidades metaleras y grooves refinados, lo cual conlleva el recibir directamente el impacto de la faceta más filuda de la pieza homónima. De paso, también se establece aires de familia con lo que hacían los inolvidables CANVAS SOLARIS en su faceta visceralmente aguerrida. Más adelante, el grupo desarrolla pasajes un poco más mesurados en lo que se refiere a la distribución y el explayamiento del fuego rockero en curso, tendiendo así puentes entre estándares de la vanguardia metalera y el paradigma del post-metal. En la sección de cierre, el grupo vuelve sólidamente a la senda del fragor inmisericorde, incluso dándose el lujo de incorporar algunos trucos de inspiración space-rockera para los instantes finales  


Los últimos 12 ¼ del repertorio están ocupados por ‘Temptation Of The Idler’, tema que empieza en clave math-rockera de una forma casi estricta pero luego va desenvolviéndose en un nuevo ejercicio de constante y tirante eclecticismo con predominio avant-metalero desde el cual el trío se proyecta hacia sus inquietudes más sofisticadas. La segunda mitad está orientada hacia una aureola misteriosa que se asienta sólidamente por las vibraciones tribales que pródigamente aporta el baterista: esto abre campo para que la guitarra engendre ornamentos en clave noise y otros más inclinados a la psicodelia aleatoria. El mismo motivo que sirvió como introducción para Melencolia resurge ahora para los cuatro últimos minutos de ‘Temptation Of The Idler’: no solo se cierra el círculo musical diseñado para el repertorio del disco sino que se indica el arribo del anochecer tras una jornada intensa marcada por un complejas y encarnizado frenesí así como por una incesantes luminosidad furiosa. Todo eso fue “Melencolia” y nos parece que está de rechupete: ojo a este grupo, el cual puede haber comenzado sus días como proyecto alternativo a otras entidades musicales pero que hoy por hoy es una entidad con pisicionamientyo autónomo dentro del gran escenario mundial de la vanguardia rockera progresiva. Muy recomendable lo que nos brindan los POLY-MATH.


Muestra de “Melencolia”.-
Melencolia: http://superstardestroyer.co.uk/track/melencolia

Saturday, November 26, 2016

Una nueva tierra y una nueva luz para THE WORLD HERITAGE


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El año 2016 nos trae una nueva muestra de grandeza musical de parte de uno de los ensambles más señoriales de la vanguardia progresiva japonesa: THE WORLD HERITAGE. Este quinteto conformado por los guitarristas Yamamoto Seiichi y Kido Natsuki, el violinista Katsui Yuji, el bajista Nasunu Mitsuru y el baterista (mitad sobrehumano, mitad alienígena) Tatsuya Yoshida ha publicado por vía del sello fonográfico Magaibutsu – creado y dirigido por el mismo Tatsuya – el extenso ítem “The Land Of Light” en el pasado mes de agosto. Este disco, que es el sexto en el currículum de la banda, recoge una grabación de improvisaciones colectivas dinámicas que tuvieron lugar 3 años atrás en Akihabara Goodman, un club de Tokio (más exactamente, el 18 de octubre del 2013): bueno, más vale tarde que nunca para dar a conocer al mundo una labor como ésta. Yoshida y Natsuki son socios regulares en las filas del power-trío KOREKYOJINN, además de haber sido cada uno de ellos la figura líder de RUINS y BONDAGE FRUIT, respectivamente. Yuji también tiene un pasado activo en BONDAGE FRUIT mientras que Seiichi formó parte de THE BOREDOMS y Mitsuru estuvo en ALTERED STATES así como en DAIMONJI. Amigos de siempre, los integrantes de THE WORLD HERITAGE siempre hacen huecos en sus agendas individuales para llenarlos con momentos de interacción musical bajo pautas libres donde confluyen los modelos del avant-jazz, la psicodelia progresiva con cercanía a la tradición stoner, el rock-in-opposition, el space-rock y el jazz-rock. ahora pasemos a los detalles del repertorio contenido en “The Land Of Light”.  

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Ocupando un espacio de casi 10 ¼ minutos, ‘Kekova’ abre el catálogcon un garbo grácil e imponente que tiene bastante de jazz-rock y también de psicodelia pesada, aunque es preciso señalar que las dosis de ambos factores se van matizando mientras las combinaciones varían a lo largo del camino. Definitivamente es una muy buena vía de entrada para apreciar el modo en que las dos guitarras van alternando sus respectivos momentos de protagonismo mientras el violín incesantemente tantea espacios donde lucir su propia voz individual dentro de la dinámica grupal. ‘Cyaneai’ sigue a continuación para meterse en el área del space-rock con una dinamismo propio de la edad de oro de HAWKWIND pero con una exquisitez filuda que se emparenta más con los legados de GURU GURU y de ASH RA TEMPEL: es en este sentido que el modelo progresivo otrora desarrollado por BONDAGE FRUIT sale a relucir de forma especial dentro del entramado sonoro global. A poco de pasada la frontera del cuarto minuto, el quinteto se adentra gallardamente en terrenos sonoros que coquetean con el caos, pero tal vez se trata realmente de un momento en el que la fuerza reinante se vuelca sobre sí misma para replantearse una nueva dirección para el jam en curso. Con el arribo de ‘Pinara’, el ensamble se dispone inicialmente a explorar una especie de versión lisérgica del canon blues-rockero... algo así como un jam lento iniciado en una típica excursión de THE GRATEFUL DEAD en su fase madura que posteriormente fue sometido a una radical cirugía psicodélica de parte de un combo de músicos de GURU GURU y HIGH TIDE. Tal como sucedió con el tema inmediatamente anterior, el paradigma de BONDAGE FRUIT sigue afianzando su fuerte huella en los dinamismos sónicos que el personal de THE WORLD HERITAGE traza para su propia ingeniería de musculares improvisaciones: de este modo, casi sin darnos cuenta, nos vemos enredados por un dinamismo agresivo cuya fiereza está revestida de inquebrantable elegancia. ‘Sidyma’ es jolgorio puro, casi coqueteando con el paradigma del math-rock en varios pasajes debido a la mecánica rítmica tan alevosamente compleja que se crea para la ocasión. En esta pieza tenemos al violín en uno de sus momentos de más llamativo protagonismo.

La dupla de ‘Xanthoos’ y ‘Letoon’ está diseñada para seguir ahondando en el factor extrovertido de la banda. En efecto, ‘Xanthos’ comienza centrándose en un groove jazz-rockero de talante claramente vitalista y colorido que parece una cruza entre el lado más incendiario de MAHAVISHNU ORCHESTRA y el fragor sistemático de unos THERHYTHMISODD. Más adelante, las vibraciones se trastocan un poco para pasarse a la esfera del space-rock, no con el fin de negar la luminosidad precedente sino para impulsarla hacia una versión más neurótica del jolgorio reinante. El pasaje final es un delirio en 5/4 donde confluyen el mencionado paradigma Mahavihnuense y el de MASSACRE, lo cual hace que la neurosis evolucione hacia una especie de retorcido misticismo. Por su parte, ‘Letoon’ se estructura bajo la guisa de country-rock psicodélico arropado de inocultados esplendores inspirados en el krautrock guitarra-céntrico. Nos vamos acercando al final del repertorio cuando emerge ‘Patara’, tema que claramente se revela como un animal de una fauna diferente de las de las dos piezas precedentes. Su cuerpo central se instala sobre una inmisericorde ingeniería de desasosiego deconstructivo: la consigna parece ser la de remodelar parte del legado del rock-in-opposition británico de los 70s a través de un híbrido filtro de free-jazz y noise-rock. Durando poco más de 7 minutos, ‘Ucagiz’ cierra el disco. En algún momento se instala un ceremonioso groove en clave stoner pero su función básica es de la asentar algo más o menos bien definido para que luego vuelva a diluirse en una informe osadía. Es en esta instancia que se presenta la ocasión idónea para que un nuevo pasaje se centre en un jam electrizante que transita desde un contundente centelleo hasta una majestuosa llamarada. Durando poco más de 7 minutos, ‘Ucagiz’ cierra el disco con una apremiante exhibición de versatilidad: el asunto comienza con tintes blues-rockeros absortos bajo un aura de expectativa y en un segundo momento vira hacia un compás salvaje que transmite aires de vehemente jovialidad. La musculatura que imprime el grupo a esta atmósfera particular parece oscurantista al oído poco atento pero es en realidad vivacidad en estado químicamente puro lo que se manifiesta aquí.


MGC-50B

Fue poco menos de una hora y cuarto de música rotunda y categórica la que nos brindaron los cinco héroes que se congregan en este aquelarre avant-progresivo que es THE WORLD HERITAGE. El fulgor que inunda este catálogo de formidables piezas musicales se contrapone a la reserva de los propios músicos quienes no aparecen en ninguna de las fotos de la funda del disco: solo hay fotos de monumentos y restos arqueológicos diversos, fotos tomadas por Yoshida y que no están nada mal. Pero bueno, lo importante es que los omniscientes niveles de ingenio y vigor de este quinteto han quedado oportunamente evidenciados en sus anteriores ítems fonográficos y “The Land Of Light” no ha sido la excepción.  


Muestra de “The Land Of Light”.-
Kokovo: https://soundcloud.com/magaibutsu/the-world-heritage-kekova

Wednesday, November 23, 2016

El contraataque de CORIMA


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Tenemos muy buenas noticias desde el rincón estadounidense de la escena progresiva mundial: CORIMA, uno de los más vivaces y creativos que existen en las últimas generaciones de música progresiva de inspiración Zeuhl, vuelve a la palestra con un nuevo disco titulado “Amaterasu”, un genial catálogo de bizarra musicalidad que se prolonga por casi 49 minutos. El grupo asentado en Los Ángeles, California, está conformado por Andrea Calderón [violín y canto], Paco Casanova [órgano, teclados, sintetizadores y canto], Patrick Shiroishi [saxofones, guitarra, glockenspiel y canto], Ryan Kamiyamazaki [bajo] y Sergio Sanchez Ravelo [batería]. “Amaterasu” ha sido publicado a inicios de noviembre por el sello Soleil Zeuhl y ha contado con labores de masterización del incansable propulsor de música progresiva experimental Udi Koomran. Adelantamos que es un disco que nos fascina tanto como el precedente “Quetzalcoatl” (del año 2012), pero cabe matizar que en “Amaterasu” hallamos un espacio más amplio para la exploración de pasajes sutiles y ensimismados que, a fin de cuentas, redundan en un seductor realce de los momentos más frenéticos y neuróticos. Vayamos a los detalles del repertorio de una vez, ¿vale? 


Los primeros 20 minutos del álbum están ocupados por la sucesión de tres partes de ‘Tsukutomi’. ‘Tsukutomi I’ comienza con una atmósfera expectante centrada en una amalgama sutil de piano y arreglo coral que se prolonga por más de dos minutos; ya cuando arriba el ensamble íntegro, el grupo explora una compleja cadencia llenada con coloridos delineamientos de violín y vientos, y es en este momento que la vitalidad oscurantista del paradigma de MAGMA se torna fehacientemente relevante para lo que hace la banda. Los sonidos punzantes de los tambores de la batería ayudan bastante a puntualizar el elegante delirio que se está desarrollando. ‘Tsukutomi II’, con sus más de 10 ½ minutos de duración, se convierte en el centro neurálgico del concepto en curso y pone especial énfasis en el factor jazz-rockero tanto en las vibraciones rítmicas como en los desarrollos melódicos, los cuales se sienten cómodamente instalados en la comedida extroversión del ambiente general. Los explayamientos del primer solo de saxofón emanan una belleza tan rara como irresistible mientras el piano eléctrico dirige el tipo de vitalidad a ser implantado por la dupla rítmica; por su parte, el violín realza el tornasol del foco melódico. Eso sí, no faltan los momentos machacantes que crean una neurosis épica que va acrecentando su propia intensidad esencial mientras la sección final va evolucionando. El engarce con la tercera y última parte significa que el clímax expansivo está siendo perpetuado con pulso de hierro, añadiéndose algunos ornamentos sincopados ejecutados con iguales dosis de precisión matemática y pasión metafísica. Muy a lo UNIVERS ZERO este clímax conclusivo. Esta suite ha funcionado a las mil maravillas como perfecta vía de entrada para el repertorio del álbum, claro que sí.


Tras la conclusión del concepto de ‘Tsukutomi’ es el turno para que emerja el entramado hexapartito que titula al disco. Con los 7 ½ minutos que se reparten las dos primeras secciones de ‘Amaterasu’ nos exponemos desde el punto de partida a un viaje musical de insignes aspiraciones a elevaciones estratosféricas. La primera parte es una pieza solista de piano que continuamente oscila en torno a su propia luminosidad dionisíaca, ostentando una tensión donde fluidamente se combinan ondas de fuego y ramalazos de viento salvaje. La transición a la segunda parte nos lleva hacia una parsimonia misteriosa y sobriamente amenazante en base al ceremonioso dueto de piano eléctrico y violín, un dueto que instaura sólidamente un magnífico ejercicio de vigilante misticismo que, cerca del final, es alimentado por un breve cántico expectante. Con este doble preludio está preparado el terreno para que el concepto de ‘Amaterasu’ exponga sus aspectos más filudos desde la irrupción de su tercera parte. Los aires de familia con el paradigma de HAPPY FAMILY y las afinidades con la nueva generación francófona encarnada por bandas como NEOM y SETNA son explorados con alucinado regodeo, llegando a ratos a explotar en una embriaguez lunática donde el alma suelta indicios inequívocos de la imparable hoguera de su psique. ¿Serán las influencias niponas de RUINS y ALTERED STATES? Vaya usted a saber… Habiendo llegado a este punto de fatídica efervescencia, ‘Amaterasu IV’ sigue adelante con el clímax expresivo recién conquistado mientras le da un giro particularmente exquisito. El matrimonio de violín y saxofón se hace presente como socio incólume de la dupla rítmica mientras la batería sustenta la dimensión agresiva del complejo entramado sonoro que tiene lugar.

  

‘Amaterasu V’ varía el groove para sustentar una dimensionalidad un poco más etérea para la almenara musical, siendo así que esta vez son el violín y el canto de Calderón asumen un rol momentáneamente protagónico en el bloque grupal. El compás es ciertamente más veloz pero el foco musical está principalmente centrado en lo atmosférico que con lo belicoso: una aguda confluencia entre GUAPO y el estándar Magmiano de la época 1974-4. Pero algo pasa en las últimas instancias de ‘Amaterasu V’ que las cosas se ponen en plan incendiario sin ápice alguno de misericordia, y es ahora que se prepara la emergencia de ‘Amaterasu VI’, el cual completa la suite y pone broche de oro al disco. En efecto, aquí sí se explaya una aureola armígera. La fluidez que maneja el grupo al elaborar la retorcida arquitectura de la pieza es simplemente impresionante. El fragor reinante impone su aura como si esta última dupla de secciones de ‘Amaterasu’ tuviese un rol relativamente autónomo dentro de la ilación integral de la suite: el arreglo coral final es el cierre consumado para esta perfecta tormenta sónica. En fin, todo esto fue “Amaterasu”, una muestra más de la genialidad exultante y exaltada que el personal de CORIMA tiene para ofrecer en la actual escena avant-progresiva internacional. Definitivamente, ellos encarnan una de las expresiones más excelsas dentro de las nuevas generaciones del zeuhl: su propuesta articula un robusto contraataque musical contra lo convencional.      


Muestras de “Amaterasu”.-